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Discapacidad y género. En el Día Internacional de la Mujer

Tradicionalmente, las niñas y mujeres en situación de discapacidad se han visto afectadas por lo que se conoce como la doble discriminación, es decir por la situación de discapacidad y por género. Es preciso promover las transformaciones sociales que permitan la igualdad de oportunidades y el ejercicio de derechos.

08 de marzo de 2013 a las 03:37 p. m.
Redacción La Voz
Discapacidad y género.  En el Día Internacional de la Mujer
Campaña con los mismos derechos

Por Martín Passini*.  El Día Internacional de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. La primera convocatoria tuvo lugar en 1911, y en 1977 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

El lema del Día Internacional de la Mujer 2013, centrado en la violencia contra la mujer es: "Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres".

Entonces, además de los cariños, saludos, regalos y demás gestos necesarios, merecidos e impostergables, este es un día en el que nos cabe preguntarnos cómo estamos en relación a la equidad de género, al ejercicio de derechos y el desarrollo pleno de las capacidades de las mujeres en igualdad de oportunidades.  Y particularmente, como organización que trabaja por el ejercicio pleno de los derechos de las personas en situación con discapacidad, preguntarnos por la situación de las niñas y mujeres con discapacidad.

Y aquí también la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad tiene cosas para decir.  En primer lugar reconoce que las mujeres y las niñas con discapacidad suelen estar expuestas a un riesgo mayor, dentro y fuera del hogar, de violencia, lesiones o abuso, abandono o trato negligente, malos tratos o explotación.  Y que las niñas (y niños) con discapacidad deben gozar plenamente de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los demás niños y niñas, y recordando las obligaciones que a este respecto asumieron los Estados Partes en la Convención sobre los Derechos del Niño.

La convención manifiesta entre sus principios generales y a lo largo de todo el tratado la igualdad entre el hombre y la mujer.  Obliga explícitamente a los estados a asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en particular las mujeres y niñas (y las personas mayores con discapacidad), a programas de protección social y estrategias de reducción de la pobreza.

En particular, el artículo 6 de la convención está plenamente dedicado a los derechos de las niñas y mujeres con discapacidad:

"- Los Estados Partes reconocen que las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación y, a ese respecto, adoptarán medidas para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.- Los Estados Partes tomarán todas las medidas pertinentes para asegurar el pleno desarrollo, adelanto y potenciación de la mujer, con el propósito de garantizarle el ejercicio y goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales establecidos en la presente Convención."

Es que tradicionalmente, las niñas y mujeres en situación de discapacidad se han visto afectadas por lo que se conoce como la doble discriminación, es decir por la situación de discapacidad y por género.

Las niñas y mujeres con discapacidad soportan aún más que los varones con discapacidad los prejuicios, estereotipos y estigmas, generalizados en todos los ámbitos, que distorsionan la imagen social del colectivo y generan exclusión de los espacios de desarrollo de la vida.

Instrumentando prácticas, normas y políticas que fomentan la sobreprotección y la dependencia, la sociedad ha tendido a aislar y a segregar a las mujeres con  discapacidad. Sutil discriminación que sigue siendo un problema grave y alarmante, y que se traduce en mayor desempleo, menor acceso a los servicios de salud, menos acceso a la educación, escaso o nulo acceso a los programas y servicios dirigidos a mujeres en general, mayor riesgo de padecer situaciones de violencia y abusos, etc.

Entonces nos preguntamos: Por qué siguen siendo más, muchos más, los niños, jóvenes y hombres con discapacidad que alcanzan más y mejores espacios de participación a lo largo de la vida, en relación a las niñas y mujeres. ¿Y qué estamos haciendo al respecto?

¿Qué lugares de autonomía conquistan los varones con discapacidad en sus familias y en la vida... y las mujeres? ¿Cuántas chicas finalizan sus estudios, en relación a los varones? ¿Cuántas chicas tienen una vida social activa? ¿Cuántas trabajan? ¿Cuántas mujeres con competencias y capacidades adecuadas hacen uso de sus bienes? ¿Cuántas mujeres con discapacidad intelectual ejercen hoy sus derechos a la participación, a la salud, a la intimidad, a la sexualidad, a realizarse como mujeres plenas?

El sentido del Día Internacional de la Mujer es precisamente llamar la atención sobre estas y muchas otras preguntas, y promover las transformaciones sociales necesarias para que año a año no vuelvan las mismas respuestas.

*Encargado Comunicación InstitucionalAPADIM Córdoba