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Como una rueda sin eje

“Theoria sine praxis sicut rota sine axis”, repetía la profesora. Sólo la puesta en práctica de la teoría nos permitiría tener un manejo del conocimiento.

28 de mayo de 2013 a las 04:08 p. m.
Como una rueda sin eje

Cuando estaba en el secundario, mi profesora de Latín siempre nos decía una frase, de esas que a uno se le graban a fuego.

Recitábamos conjugaciones verbales, paradigmas y declinaciones; revisábamos los casos, las oraciones subordinadas (completivas, de relativo, temporales) y la consecutio temporum. Estudiábamos y repetíamos la teoría.

Después empezábamos a traducir, por ejemplo, La guerra de las Galias (“Gallia est omnis divisa in partes tres…”). En este texto, Julio César describe la campaña bélica que llevó a cabo Roma para apropiarse de territorio galo.

Sin embargo, cuando llegaba el momento en el que teníamos que demostrar los saberes adquiridos, comenzábamos a patinar. Tras una confusión en los tiempos verbales o en los casos de las declinaciones, el sentido que Julio César, con sus habilidades oratorias, había buscado, acababa en un enredo conceptual que no entendíamos en absoluto.

“Theoria sine praxis sicut rota sine axis”, repetía la profesora. Esto es, “la teoría sin práctica es como una rueda sin eje”. Sólo la puesta en práctica de aquellas nociones nos permitiría tener un manejo del conocimiento.

Dos significados. La palabra "teoría" deriva del término griego theorein y significa observar; se empleaba para referirse al hecho de mirar con atención obras de teatro. Es por ello que la traducción exacta de theoria, en latín, es especulación (efecto de perderse en sutilezas o hipótesis sin base real).

Así, por un lado, usamos este vocablo para referirnos al plano de los supuestos, a algo que no fue comprobado. En este sentido lo toma Milan Kundera en La insoportable levedad del ser: "Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años sangrientos se convierten en meras palabras, en teorías, en discusiones, se vuelven más ligeros que una pluma, no dan miedo".

Sin embargo, por otro lado, “especulación” también alude a la acción de mirar con atención algo para reconocerlo y examinarlo. De este modo, su uso tiene una acepción intelectual. Entendemos por “teoría científica” a aquel estudio experimental que se comprobó y se convirtió en una ley que explica un fenómeno natural, social o cultural.

Según Stephen Hawking, en Historia del tiempo, "una teoría es una buena teoría siempre que satisfaga dos requisitos: debe describir con precisión un amplio conjunto de observaciones sobre la base de un modelo que contenga sólo unos pocos parámetros arbitrarios, y debe ser capaz de predecir positivamente los resultados de observaciones futuras".

Como sea, en el plano de los supuestos o con rigor científico, la teoría necesita de la práctica para afianzarse, tanto como una rueda necesita de su eje.