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Palabras sensatas

El titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, resaltó los principios a los que deben ajustarse el Estado y la actuación de los jueces, así como el respeto a la libertad de expresión.

10 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Palabras sensatas

El reciente discurso del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, al dar por iniciado el año de actividades en el ámbito de los tribunales, contiene palabras sensatas y la defensa de valores que merecen ser llevados a la práctica. Sus palabras constituyen una clara defensa de las instituciones y orientan sobre el papel que deben observar sus principales actores y responsables. Tienen, además, el tono de mesura que se requiere en un tiempo caracterizado por los agravios permanentes entre los sectores políticos, que a veces se semejan a una incitación a la violencia. En primer lugar, hay que destacar el mandato: "no se puede perseguir desde el Estado al que piensa diferente". Si bien Lorenzetti precisó que esa definición cabía al rol jugado por el Estado durante la sangrienta dictadura iniciada hace casi 36 años, tal principio es permanente y también debe aplicarse –con mayor razón, porque así lo exige la democracia– a las actuales autoridades, y a las que las sucederán.

El aparato estatal no puede perseguir al que piensa distinto, ni denigrarlo ni humillarlo como parece ser, por caso, la tarea cotidiana de la cadena de medios de comunicación oficialistas sobre aquellos que disienten con el ideario kirchnerista. La radio y la televisión pública son de todos los argentinos y no de un gobierno, como lo entiende y lo practica la gestión de Cristina Fernández.En ese sentido, Lorenzetti recordó los distintos fallos de la Corte Suprema de Justicia orientados a proteger la libertad de expresión y el derecho a la crítica por parte de los ciudadanos y los medios de comunicación. Aunque el magistrado no se refirió a ningún hecho en particular, está claro que la libertad de prensa está hoy amenazada por la intención del Gobierno de controlar a la principal empresa privada de producción de papel de diarios –Papel Prensa SA–, así como de privilegiar con la publicidad oficial a los empresarios afines con la actual gestión.Además de ser inequitativa e injusta, esa actitud del kirchnerismo supone para las pequeñas y medianas publicaciones la disyuntiva de someterse a sus dictados o bien enfrentar un complejo panorama financiero y económico. Dijo también Lorenzetti que es necesario "escuchar a todos", al tiempo que reclamó a sus pares "proteger a los individuos y evitar los abusos de toda clase de poder". Bien vale esta admonición para los magistrados que con sus fallos e investigaciones parecen más preocupados en jugar a la interna de la política, al demorar, desviar u obstaculizar investigaciones sobre funcionarios, sindicalistas o empresarios poderosos.El discurso del presidente del máximo cuerpo de Justicia de la Nación debe ser leído y releído, entonces, con suma atención, pues encierra la defensa de valores y principios sobre la actuación de las instituciones, cuya reversión podría ayudar a mejorar el presente de la Argentina.