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El país y la crisis mundial

Ni la Argentina ni el resto de América latina están al abrigo de la crisis internacional, cuyos efectos ya se sienten, por lo que se impone definir grandes acuerdos intersectoriales para hacerle frente.

13 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
El país y la crisis mundial

Si la Argentina zafó de la Gran Depresión de fines de la década de 1920 y principios de la de 1930, no está escrito que ahora vaya a suceder lo mismo frente a una crisis internacional de similares características. La época y las circunstancias de aquella vez fueron muy distintas de las actuales. Nuestro país estaba bastante lejos del resto del mundo y no existía el fenómeno de la "globalización", es decir de una economía mundial cada vez más integrada. Con todo, aquella crisis no pasó inadvertida y tuvo efectos económicos, financieros y hasta políticos.En 1929, el presidente Hipólito Yrigoyen dispuso, con aval del Congreso, el cierre de la Caja de Conversión para evitar el retiro de barras de oro, que eran la base de la moneda de entonces.Y en la década siguiente, un gobierno conservador, el del general Agustín P. Justo, tomó dos decisiones: la creación del Banco Central y de las juntas reguladoras de carnes y granos, y después suscribió con Gran Bretaña el controvertido pacto Roca-Runciman, que permitió a la Argentina colocar sus exportaciones agropecuarias en el entonces inmenso imperio británico. No fue un regalo, ya que, como contrapartida, los ingleses se quedaron con el control de innumerables empresas y servicios públicos argentinos.Pero lo cierto es que con aquellas dos decisiones el país logró evitar los efectos más letales de la Gran Depresión. Más aun: en la segunda mitad de la década de 1930, se inició un período de prosperidad, crecimiento y acumulación de reservas que hizo posible que en la década posterior otros gobiernos aplicaran políticas más equitativas de redistribución del ingreso.Pero, como queda dicho, no siempre la historia se repite y hay muchas incógnitas abiertas sobre la evolución de la actual crisis internacional y los efectos que pueda tener en los países en vías de desarrollo como el nuestro. Por ahora, Europa y Estados Unidos son los más afectados desde el colapso de Lehman Brothers, en 2008, pero –como no podía ser de otra manera– es el mundo entero el que está amenazado por los tentáculos de la crisis.Es por ello que la Argentina, al igual que el resto de América latina, debe estar preparada y adoptar las medidas necesarias para evitar o neutralizar los eventuales coletazos de la crisis internacional, que en parte ya se están sintiendo. Y en este punto crucial debe haber amplios acuerdos intersectoriales e interpartidarios, lo que no será fácil. Porque las restricciones presupuestarias, la quita de subsidios y otras medidas de ajuste pueden provocar la resistencia –como ya está ocurriendo–de vastos sectores sociales.El Gobierno nacional y el Congreso tienen la máxima responsabilidad en esta emergencia, pero es toda la sociedad la que debe tomar conciencia de los tiempos difíciles que se viven, y actuar en consecuencia.