Deseo y sueño otra cosa para mis hijos
En nuestro país es mejor vivir de rentas que dedicarse a la actividad productiva. ¿Qué ejemplo les estamos dando a nuestros hijos? Marcos Rodrigué.
La provincia de Córdoba se ha convertido, desde hace un tiempo largo, en el principal referente agrícola de la Argentina, transformando sus tierras ganaderas en tierras aptas para la explotación de soja, maíz, sorgo y trigo. Fue donde comenzó a implementarse casi masivamente el sistema de siembra directa.
Creo que para seguir avanzando necesitamos una política nacional en la que, lamentablemente, poco puede hacer la Provincia.
El sector agropecuario en la provincia de Córdoba tiene un futuro inmenso, pero es prácticamente imposible producir en campos de terceros con este nivel de retenciones, con un impuesto al valor agregado que nació neutro y lo convirtieron en un impuesto confiscatorio. No puedo pagar el 21 por ciento y cobrar, cuando me lo pagan, el 10,5 por ciento, y tampoco puedo pagar, el año que tengo ganancias, un 35 por ciento.
Veo con preocupación las trabas a la exportación de carne vacuna, lácteos, trigo y maíz. Me pregunto: ¿por qué se quiere destruir la ganadería, los tambos y a los productores de trigo y maíz? ¿Cuál es la razón?
Veo con preocupación la nueva ley de arrendamientos, porque es atentar contra la libertad, la libertad para contratar, para negociar, para fijar precios y formas de pago y la libertad de poder decidir qué volumen voy a sembrar
Veo con preocupación que de todo lo que aportamos, muy poco vuelve a la provincia que lo produce, al pueblo que lo generó, a la gente que lo pagó. Sin ir más lejos, Inriville, mi pueblo, aporta en concepto de retenciones a la exportación de granos la suma de 90 millones de pesos por año, y de ese dinero no nos vuelve nada, ni a nosotros ni a la provincia. El interior está condenado, olvidado, abandonado.
Veo con preocupación que no hay ningún tipo de incentivos a los que invierten y generan trabajo, a los que arriesgan. En Argentina es mucho mejor vivir de rentas que dedicarse a la actividad productiva. ¿Qué ejemplo les estamos dando a nuestros hijos?
Veo con preocupación que un país federal como lo marca nuestra Constitución se ha convertido en un país unitario, en donde las provincias no reciben la coparticipación que les corresponde de acuerdo a lo que producen y generan, y que además esto les produce dependencia del Gobierno nacional.
De cara al Bicentenario de nuestra Argentina, deseo y sueño otra cosa para mi país, para mis hijos, para mis nietos.
La Argentina que quiero y sueño es una Argentina basada en los valores. Donde se deje de lado la hipocresía, la impunidad, el maltrato, la falta de libertad, la injusticia, la mediocridad, los discursos demagogos y la falta de respeto por el otro.
De esta manera, no solamente vamos a poder producir, fabricar, vender, comprar, sino que, además, vamos a vivir en una Argentina posible, como la que soñaron nuestros abuelos, como la que imaginaron nuestros padres, como la que queremos nosotros.

