Coyuntura y Agro. La mirada de un especialista sobre el potencial ganadero argentino: se desaprovecha el 70% del país
El consultor en forrajes conservados Pablo Cattani aseguró que la Argentina tiene capacidad para expandir la producción de carne, si logra sumar más geografía y mejora la eficiencia de conversión del alimento.
La Argentina podría producir mucha más carne de la que genera actualmente. Y no solo en la pampa húmeda. Ese fue uno de los mensajes centrales que dejó Pablo Cattani, referente y especialista Latinoamérica en producción y conservación de forrajes de alta calidad.
Durante una exposición en una nueva edición del ciclo Coyuntura y Agro en el auditorio de LaVoz, el consultor internacional planteó que el país cuenta con ventajas naturales y productivas que todavía están lejos de aprovecharse plenamente.

Según explicó, gran parte de la actividad ganadera sigue concentrándose en las regiones tradicionales mientras enormes zonas del territorio nacional permanecen subutilizadas.
“Estamos en la mejor región del mundo para producir carne y carne barata”, afirmó Cattani al analizar las condiciones estructurales de la Argentina.
El especialista sostuvo que el país posee una combinación difícil de igualar: capacidad de producir granos, disponibilidad de agua, climas templados y ambientes aptos para generar grandes volúmenes de biomasa y forraje.
La eficiencia como desafío de la ganadería
Uno de los ejes principales de la exposición estuvo puesto sobre la eficiencia productiva y el manejo estratégico del forraje.
Para Cattani, el gran desafío de la ganadería argentina ya no pasa únicamente por producir más, tenemos que hacerlo de manera eficiente y con unos costos competitivos.

“El forraje del futuro pasa por una mayor eficiencia”, sostuvo durante su presentación.
Según explicó, muchas veces los sistemas productivos logran buenos niveles de producción, pero presentan dificultades a la hora de administrar costos y planificar estratégicamente el uso del alimento.
“¿Somos eficaces en materia de forrajes? Sí. ¿Somos eficientes? No, por un mal manejo de los costos”, planteó.
En esa línea, consideró que la ganadería moderna debe dejar atrás los esquemas tradicionales y comenzar a trabajar con una visión mucho más integrada de toda la cadena productiva.
“Nos debemos un salto cualitativo para ver qué ganadería necesitamos”, enfatizó.
Hoy se produce sin saber quién se lo come
Otro de los conceptos que desarrolló estuvo vinculado a la planificación de la producción forrajera.
Según explicó, en muchos casos todavía se sigue produciendo alimento sin tener completamente definido cuál será su destino final o qué tipo de animal lo consumirá.
“Hoy se produce forraje sin saber quién se lo va a comer”, alertó.
Para el especialista, ese desacople entre producción y utilización termina afectando la eficiencia de los sistemas ganaderos y limita el potencial económico de la actividad.
Por eso, insistió en la necesidad de avanzar hacia un pensamiento más integrado, donde producción, nutrición, manejo y comercialización funcionen como parte de una misma estrategia.
Los campos marginales: sin límites
Cattani también cuestionó la visión histórica que concentra la producción ganadera en la pampa húmeda y deja de lado otras regiones del país.
“Cada vez que nosotros decimos que hay campos marginales, en realidad estamos pensando con el pensamiento colectivo de la pampa húmeda”, señaló.
Con esa visión, sostuvo que existen numerosas regiones capaces de sostener sistemas ganaderos eficientes si se aplican modelos adaptados a cada ambiente.
Incluso comparó la situación argentina con experiencias observadas en otros países de Latinoamérica donde se produce en condiciones mucho más restrictivas.
“He visto producir en Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia o Paraguay en lugares mucho más complejos que los nuestros”, comentó.
Según indicó, gran parte del territorio argentino sigue esperando un verdadero desarrollo productivo. “Estamos desaprovechando el 70% de la geografía nacional porque estamos automatizando y no tomando decisiones”, advirtió.
El rol estratégico del forraje
Reconocido internacionalmente por sus trabajos sobre silajes y reservas forrajeras, Cattani también puso el foco en la calidad del alimento como una de las variables centrales de la rentabilidad ganadera.
“Un punto de digestibilidad son cinco kilos de carne”, ejemplificó.
Con esa frase buscó mostrar el impacto económico que puede generar una mejora relativamente pequeña en la calidad del forraje.
Además, sostuvo que para tomar decisiones correctas es indispensable realizar análisis y conocer en profundidad la calidad nutricional de los alimentos.
Explicó que, muchas veces el sector incorpora automatización y tecnología, pero no siempre logra transformar esa información en mejores decisiones productivas.
Tecnología y nuevos ambientes productivos
Durante la exposición, el ingeniero agrónomo también hizo referencia al avance tecnológico que permitió ampliar las posibilidades productivas en regiones antes consideradas inviables.
Mencionó desarrollos vinculados a nuevas variedades forrajeras, manejo de ambientes salino-sódicos y sistemas adaptados a condiciones climáticas complejas.
Según el especialista: “Hoy existen herramientas para transformar ambientes históricamente relegados en zonas productivas competitivas”.
“La limitante para hacer ganadería en la Argentina es infinita”, sostuvo al referirse a la capacidad de adaptación tecnológica disponible actualmente.
Además, consideró que el crecimiento de la demanda global de proteínas representa una oportunidad enorme para la Argentina, siempre que logre sostener competitividad y agregado de valor.
“Podemos tapar el mundo de carne”
Sobre el final de la charla, Cattani volvió a insistir en la necesidad de pensar la ganadería argentina desde una escala mucho más ambiciosa.
Para el productor, el país tiene recursos naturales, conocimiento técnico y capacidad productiva para transformarse en uno de los grandes proveedores mundiales de carne.
“Si salimos del sitio de confort que tenemos de la pampa húmeda, podemos tapar el mundo de carne”, afirmó.
La frase sintetizó el eje central de toda la exposición: la Argentina posee un potencial productivo enorme, aunque todavía existe gran parte del territorio esperando ser integrado plenamente al desarrollo ganadero.



