Mercados. Las empresas ya hicieron su apuesta: creen que viene una nueva etapa para la soja

Aunque los proyectos demandarán varios años, las principales compañías del sector ya comenzaron a posicionarse para una etapa de mayor competitividad y expansión industrial.

17 de julio de 2026 a las 08:21 a. m.
Las empresas ya hicieron su apuesta: creen que viene una nueva etapa para la soja
EXPORTACIONES. La soja genera proyectos de inversiones en molienda para el envío de harina y aceite de soja.

Las empresas ya están mirando el largo plazo y así lo demuestran con el anuncio de nuevas inversiones proyectadas para el complejo oleaginoso. Los proyectos alcanzan a la soja y al girasol en Bahía Blanca y a la soja en Timbúes, el corazón del principal clúster exportador de aceite y harina de soja del mundo.

Uno de los principales factores que impulsaron estas decisiones de inversión es la expectativa generada por los cambios en los derechos de exportación, cuyo cronograma de reducción fue anunciado por el Gobierno y comenzará en 2027 para finalizar en diciembre de 2028.

Veamos primero hacia dónde apuntan estas inversiones. La primera en mover sus fichas fue la multinacional agroindustrial francesa Louis Dreyfus Company (LDC), que confirmó una inversión de U$S 400 millones para construir una planta de procesamiento de girasol y soja en Bahía Blanca. Según adelantó la empresa, será una de las más grandes del mundo.

La futura instalación estará entre las mayores plantas de molienda de semillas de girasol a nivel global y, con una inversión cercana a los U$S 400 millones, representará una de las apuestas más importantes del sector agroindustrial argentino de la última década.

El proyecto, anunciado en junio, tendrá una capacidad de procesamiento de cuatro mil toneladas diarias de girasol. Se trata de una inversión de impacto global, ya que, por su volumen, la línea de procesamiento será una de las más relevantes del mundo.

Como referencia del mercado, la empresa Kernel Holding SA, uno de los mayores productores y exportadores de aceite de girasol de Ucrania, cuenta con una capacidad de molienda de 2.700 toneladas diarias. Por su parte, la multinacional Bunge opera en Europa del Este con plantas de extracción que procesan entre 800 y 2.400 toneladas diarias.

Esta semana también se conoció la asociación entre Molinos Agro y ACA. Ambas empresas construirán una mega planta con capacidad para procesar 15 mil toneladas diarias de soja en la zona de Timbúes.

La región continúa siendo un polo de atracción para las inversiones gracias a las ventajas operativas que ofrece la infraestructura existente, que incluye un puerto sobre el río Paraná, instalaciones para la recepción y embarque de granos y las mejoras previstas en el calado de la vía navegable.

Si bien la construcción de la nueva planta demandará aproximadamente tres años, el mensaje que transmiten ambas compañías es claro: proyectan un mejor clima de negocios para el desarrollo y la expansión de la capacidad de molienda de soja.

Otro de los factores que impulsa estas inversiones es el anuncio del Gobierno sobre la reducción progresiva de los derechos de exportación para la soja y sus derivados a partir de enero de 2027. La medida podría estimular un aumento del área sembrada y, en consecuencia, una mayor oferta de materia prima para la industria.

En el caso de la soja, el cronograma prevé una reducción gradual de las retenciones desde el 24% actual hasta el 14% en diciembre de 2028. Una baja de diez puntos porcentuales equivale a una mejora de aproximadamente U$S 45 por tonelada en el precio que recibirán los productores.

A nivel del margen bruto del cultivo, ese incremento se traduciría en una mejora del ingreso neto de U$S 121 por hectárea, fortaleciendo la rentabilidad del productor.

Este cambio en los márgenes podría incentivar la incorporación de más superficie al sistema productivo, aumentando la producción y, por lo tanto, la disponibilidad de soja para la industria aceitera.

Por ahora, ya hay dos inversiones confirmadas para ampliar la capacidad de molienda de soja y girasol. Ambas empresas, claramente, vieron venir el nuevo escenario.

La pregunta que surge es si otras compañías del complejo aceitero también tienen proyectos de inversión en carpeta, a la espera de que ese contexto de mayor competitividad termine de consolidarse.