Cultivo estratégico. La cadena de la soja reclamó más competitividad para volver a crecer y atraer inversiones

Productores, industria, investigadores y exportadores coincidieron en que el país cuenta con ventajas productivas únicas, pero necesita acelerar la reducción de retenciones, mejorar la infraestructura, impulsar la innovación y fortalecer el agregado de valor.

01 de julio de 2026 a las 09:04 p. m.
La cadena de la soja reclamó más competitividad para volver a crecer y atraer inversiones
AMARRADA. La soja sigue siendo el principal producto en generar divisas para la economía, pero necesita de señales domésticas que le permitan volver a crecer.

La soja sigue siendo el principal generador de divisas del país, pero también uno de los complejos que más siente el peso de la pérdida de competitividad acumulada durante los últimos años.

Ese fue el mensaje que atravesó al Seminario Acsoja 2026, donde confluyeron productores, industriales, exportadores, investigadores y funcionarios con una misma preocupación: Argentina necesita recuperar condiciones para volver a crecer.

El encuentro, realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario como antesala de la Conferencia Mundial de Investigación en Soja que la ciudad organizará en 2027, dejó un diagnóstico compartido. El país conserva fortalezas productivas, industriales y científicas de primer nivel, pero enfrenta desafíos estructurales que limitan su potencial frente a competidores como Brasil y Estados Unidos.

En la apertura, el presidente de Acsoja, Rodolfo Rossi, respaldó el rumbo macroeconómico impulsado por el Gobierno nacional. Valoró el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación, la eliminación de restricciones cambiarias, la desregulación económica y la reducción parcial de los derechos de exportación.

Sin embargo, consideró que esas medidas todavía no alcanzan para liberar el potencial de la cadena.

"Queremos acelerar el ritmo de reducción de las retenciones y avanzar progresivamente hacia derechos de exportación cero para todos los cultivos", sostuvo el dirigente, quien definió a ese tributo como el principal condicionante para las inversiones y la incorporación de tecnología.

La preocupación no es menor. Durante 2025, la cadena sojera explicó el 24,2% de todas las exportaciones argentinas, con ventas externas por U$S 21.440 millones. Para la campaña actual se espera una producción superior a 51 millones de toneladas de soja, mientras que la cosecha total de granos podría superar las 165 millones de toneladas.

Para Rossi, ese potencial puede ampliarse sin necesidad de incorporar nuevas tierras agrícolas. La clave pasa por cerrar la brecha tecnológica mediante mayor inversión en genética, fertilización, manejo y agricultura de precisión.

La industria pide recuperar competitividad

El debate también reunió a referentes de la industria. Representantes de Cofco, Louis Dreyfus Company (LDC) y Aceitera General Deheza (AGD), quienes coincidieron en que Argentina posee una de las industrias procesadoras de soja más eficientes del planeta, aunque corre el riesgo de perder posiciones frente a países que impulsan políticas más agresivas de agregado de valor.

Los empresarios remarcaron que Brasil y Estados Unidos incrementaron fuertemente su capacidad de molienda gracias al desarrollo de los biocombustibles y a políticas de estímulo industrial, mientras Argentina continúa enfrentando elevados costos internos y menor competitividad.

POSICIÓN.Representantes de la industria procesadora de soja coincidieron en Rosario con la necesidad de mejorar la infraestructura para mejorar la eficiencia comercial.
POSICIÓN.Representantes de la industria procesadora de soja coincidieron en Rosario con la necesidad de mejorar la infraestructura para mejorar la eficiencia comercial. (Gentileza Acsoja)

Por eso propusieron profundizar la reducción de los derechos de exportación, mantener el diferencial arancelario que favorece la industrialización, avanzar con obras de infraestructura logística y consolidar sistemas de trazabilidad y certificación de sustentabilidad, como la plataforma Visec.

También respaldaron una nueva ley de biocombustibles que permita elevar el corte obligatorio de biodiésel al 15%, con el objetivo de aumentar el procesamiento interno de soja, sustituir importaciones de gasoil y generar mayor valor agregado dentro del país.

Tecnología para producir más

Más allá de la coyuntura económica, otro de los ejes centrales del seminario fue el potencial productivo que todavía conserva la soja argentina.

Especialistas de Fertilizar Asociación Civil advirtieron que el cultivo mantiene una brecha promedio cercana a los 880 kilos por hectárea, equivalente al 28% de su rendimiento potencial.

El principal limitante continúa siendo la baja reposición de nutrientes.

Según los especialistas, alrededor del 60% de los lotes presentan niveles insuficientes de fósforo y los balances nutricionales siguen siendo negativos porque el cultivo extrae más nutrientes de los que se reponen.

Los datos muestran que apenas el 48% de la soja de primera y el 17% de la soja de segunda reciben fertilización, porcentajes muy inferiores a los registrados en trigo y maíz.

Además del impacto directo sobre los rindes, una nutrición equilibrada mejora hasta un 37% la eficiencia en el uso del agua, una variable clave para sistemas agrícolas desarrollados bajo condiciones de secano.

El desafío sanitario

La tecnología también aparece como la principal herramienta para enfrentar nuevas amenazas sanitarias.

Investigadores de la Estación Experimental Obispo Colombres alertaron sobre el avance del picudo negro de la vaina, una plaga que dejó de estar limitada al NOA y comenzó a registrarse en Córdoba y Santa Fe.

Las pérdidas pueden oscilar entre el 10% y el 100% del rendimiento, por lo que recomendaron fortalecer los sistemas de monitoreo, las rotaciones con gramíneas, los tratamientos preventivos y la limpieza de cosechadoras y equipos para evitar su dispersión.

Un desafío que excede a la soja

El seminario dejó una conclusión que atraviesa a toda la agroindustria argentina.

La cadena reconoce que el ordenamiento macroeconómico comenzó a generar un escenario más favorable para producir e invertir. Incluso el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, aseguró que el objetivo oficial sigue siendo "sacarle la mochila al campo", en referencia a la carga que enfrenta el sector productivo.

Sin embargo, productores, industria y exportadores coinciden en que la recuperación del liderazgo dependerá de acelerar las reformas pendientes.

La adjudicación de la nueva concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay marca el comienzo de una etapa que el sector agroindustrial considera estratégica para mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas y reducir los costos logísticos de toda la cadena productiva.

El nuevo contrato, que contempla inversiones en dragado, señalización, tecnología y administración del sistema, busca dotar de mayor previsibilidad a una infraestructura clave para el comercio exterior.

Con cerca de 1.500 kilómetros de extensión, la Hidrovía conecta los principales puertos del país con el océano y constituye la principal vía de salida de la producción agroindustrial. El nuevo esquema incorpora una mayor profundidad del canal, mejoras en la asistencia a la navegación y una reducción del 13,5% en las tarifas, medidas que apuntan a incrementar la eficiencia del sistema y favorecer el desarrollo de nuevos polos logísticos.

Desde la industria exportadora sostienen que la modernización de la vía navegable llega en un momento clave. Cuando se diseñó la concesión original, Argentina movilizaba alrededor de 80 millones de toneladas de producción. Hoy ese volumen prácticamente se duplicó hasta alcanzar las 160 millones de toneladas, lo que vuelve indispensable ampliar la capacidad operativa de la principal salida de exportación del país.