Avicultura. Productores de Córdoba se suman a una alianza para exportar huevo industrializado a Japón y Rusia
A través de un acuerdo con una empresa entrerriana, cámaras de distintas regiones impulsan la exportación de huevo en polvo. Córdoba aporta el 35% del volumen y busca consolidar un canal que agregue valor y previsibilidad al negocio.
Como parte de una estrategia comercial para la avicultura de postura, productores de Córdoba se integraron a una alianza para exportar huevo industrializado, en un esquema que busca ganar escala, previsibilidad y posicionamiento en el mercado externo.
El acuerdo, firmado el 10 de abril, involucra a la Cámara de Avicultores de Córdoba, y a las asociaciones bonaerenses de Apasur y Avimars (Mar del Plata y Pirán), junto a la empresa entrerriana Tecnovo SA, que será la encargada de procesar y exportar el producto.
Se trata del primer convenio de este tipo entre productores y una planta industrializadora, bajo un esquema coordinado que apunta a garantizar volumen y continuidad en los envíos.
El huevo será procesado como huevo en polvo y tendrá como destino exclusivo la exportación.
Un modelo asociativo para ganar volumen
El acuerdo contempla la exportación de un volumen equivalente a 5.000 cajones mensuales, lo que representa alrededor de 1,8 millones de huevos por mes. La operatoria ya está en marcha y esta semana comenzaron las primeras entregas en la planta de Tecnovo, en Entre Ríos.
Los envíos tendrán como destino a Japón y Rusia.
La clave del esquema radica en la articulación entre cámaras, productores y la industria procesadora. La participación de cada actor resulta indispensable para alcanzar los volúmenes necesarios y sostener la continuidad del negocio.
En ese sentido, el aporte de cada región se definió en función de su capacidad productiva. Apasur, que nuclea a productores de Buenos Aires, concentra el 45% del volumen; Avimars aporta el 20%; mientras que Córdoba participa con el 35%.

“La importancia no está tanto en el volumen inicial, sino en el armado del canal comercial. Sin coordinación entre productores, cámaras y la industria, este tipo de negocios es inviable”, coinciden desde el sector.
Una oportunidad para Córdoba
Para los productores cordobeses, la iniciativa abre una nueva ventana en un contexto donde el mercado interno se encuentra equilibrado, pero con perspectivas de sobreoferta a futuro debido a las inversiones realizadas en el sector.
En ese marco, el presidente de la Cámara de Avicultores de Córdoba, Juan Carlos Ghibaudo, destacó que la exportación representa una oportunidad estratégica para diversificar destinos y generar previsibilidad en el negocio.
La posibilidad de canalizar parte de la producción hacia el exterior permite, además, amortiguar eventuales excedentes y reducir la dependencia del consumo interno, que hoy absorbe la mayor parte de la oferta.
Agregado de valor y apuesta a futuro
Uno de los aspectos centrales del acuerdo es el agregado de valor que implica la industrialización del huevo. El producto se exporta en formato polvo, lo que mejora su vida útil, facilita la logística y amplía los mercados potenciales.

Actualmente, el precio internacional del huevo en polvo se encuentra en niveles atractivos, impulsado en parte por el impacto de la influenza aviar en varios países productores.
Sin embargo, el negocio implica una apuesta a mediano plazo. En muchos casos, el productor resigna parte de su rentabilidad inmediata, ya que el huevo industrializado puede tener un valor inferior al del mercado interno, a cambio de construir un canal exportador estable.
Del lado de la industria, el compromiso pasa por asegurar la compra de materia prima bajo contratos que garanticen volumen y continuidad.
Una estructura atomizada que busca integrarse
El desafío de fondo para la avicultura de postura en Argentina es su alto grado de atomización. A diferencia de otros países, donde la producción está concentrada en grandes empresas, en el país predomina un esquema fragmentado.
En Córdoba, esta característica es aún más marcada. Se estima que la provincia cuenta con entre 3,5 y 4 millones de gallinas, distribuidas en una gran cantidad de productores, ninguno de los cuales supera el 10% del total.
A nivel nacional, incluso, el mayor productor no alcanza el 4% del stock. Esta dispersión dificulta la generación de volúmenes consistentes para exportación, lo que vuelve clave el rol de las cámaras como articuladoras.
“Las entidades generan confianza y compromiso entre los productores, algo indispensable para sostener acuerdos de este tipo”, señalan desde el sector.
El peso de Córdoba en la producción nacional
Pese a su estructura atomizada, Córdoba es un actor relevante en la producción de huevos a nivel país. Su participación se ubica entre el 8% y el 9% del total nacional, lo que le permite mantener un equilibrio entre abastecimiento interno y envíos a otras provincias.
En 2025, en el país se produjeron 18.900 millones de huevos, 8,8% más que el año previo, según datos de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación.

Las granjas cordobesas, además, se destacan por su nivel tecnológico. La mayoría opera con sistemas automatizados, que incluyen alimentación por cintas, recolección automática y galpones climatizados.
Este nivel de tecnificación posiciona a la provincia en condiciones de dar el salto hacia esquemas más integrados y orientados a la exportación.
Si bien el volumen inicial del acuerdo comercial no es determinante en términos de mercado, el valor estratégico del proyecto radica en la construcción de un modelo replicable.
La intención de las cámaras es sumar nuevos productores a medida que el esquema se consolide, ampliando así la escala y fortaleciendo la inserción internacional del sector.





