Producción forrajera. La alfalfa celebró su día mundial con foco en innovación y mejoramiento genético
Con alianzas estratégicas y mejoramiento genético, buscan aumentar tolerancia y adaptabilidad a climas adversos, optimizando la producción en Córdoba.
Este sábado se celebró por primera vez el Día Mundial de la Alfalfa, un cultivo estratégico para la producción agropecuaria argentina. En ese marco, desde la iniciativa Somos Alfalfa, se impulsaron distintas acciones de difusión entre instituciones públicas y privadas, como el concurso fotográfico Retratos de la reina.
La fecha elegida fue el 23 de mayo, en homenaje al nacimiento, en 1707, de Carl Linnaeus, el botánico sueco que revolucionó la clasificación de las especies con la publicación de Species Plantarum en 1753.
Fue en esa publicación, donde quedó definido por primera vez, el nombre científico de la alfalfa: Medicago sativa L.
“La alfalfa ocupa un lugar central en numerosos sistemas ganaderos y lecheros por su capacidad de aportar productividad, calidad nutricional y sustentabilidad”, explicó Ariel Odorizzi, especialista en mejoramiento genético de alfalfa en Inta Manfredi y coordinador del convenio tecnológico con la firma Palo Verde.
Odorizzi remarcó además que el organismo viene trabajando desde hace varias décadas en la generación de materiales adaptados a distintas condiciones productivas y ambientales del país. “El objetivo es desarrollar sistemas cada vez más eficientes, resistentes y sostenibles”, sostuvo.
Nuevas variedades y adaptación a distintos ambientes
El Programa Alfalfa del Inta comenzó en 1970 con el propósito de obtener cultivares de mayor rendimiento, persistencia y adaptación frente a problemas sanitarios y climáticos. Desde entonces, se desarrollaron cerca de 20 variedades que hoy forman parte de distintos sistemas productivos argentinos.

En Córdoba, desde hace 16 años funciona un acuerdo de vinculación tecnológica con la empresa Palo Verde para el desarrollo y difusión de nuevos materiales.
Según explicó Odorizzi, el trabajo se divide entre la generación genética de las variedades y su posterior multiplicación y comercialización por parte de la empresa privada.
A través de este convenio ya fueron registradas seis variedades. Las líneas de mejoramiento apuntan a incrementar rindes y persistencia.
También, permite sumar características específicas como mayor calidad forrajera, tolerancia a salinidad y reducción del riesgo de empaste o timpanismo en los rodeos.
Además, el equipo técnico avanza en otros materiales que se encuentran próximos a ser inscriptos. Entre ellos aparecen variedades con mayor tolerancia a sequía y otras preparadas para soportar condiciones de anegamiento.
Por otro lado, Inta Manfredi participa de la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, un sistema donde se evalúan tanto variedades públicas como materiales desarrollados por empresas privadas mediante ensayos estandarizados. Allí se analizan parámetros vinculados al rendimiento, persistencia y comportamiento fitosanitario.
Actualmente, la red cuenta con ensayos distribuidos en 11 localidades del país, desde Chaco hasta Chubut, incluyendo ambientes bajo riego y en secano según las características de cada región.



