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Murió el padre de la inteligencia artificial, inspiración de "2001" y "Parque Jurásico"

Marvin Minsky, pionero y el único de los cuatro fundadores de los trabajos en inteligencia artificial que quedaba vivo, murió a los 88 años en Boston.

26 de enero de 2016 a las 12:27 p. m.
El País y Redacción LAVOZ
Murió el padre de la inteligencia artificial, inspiración de "2001" y "Parque Jurásico"

Marvin Minsky, el matemático que en 1956 inició el camino de la inteligencia artificial, falleció el domingo en Boston a los 88 años. Su trabajo cambió para siempre el desarrollo de las computadoras y las tecnologías que hoy avanzan lentamente hacia la construcción de máquinas con sentido común.

A mediados del siglo pasado, y ya doctorado en matemáticas, fue uno de los cuatro fundadores del campo de la inteligencia artificial en una mítica conferencia celebrada en el Dartmouth College de New Hampshire. Junto a él estaban John McCarthy, de la Universidad de Stanford y Allen Newell y Herbert Simon, ambos de Carnegie Mellon. Minsky es el único que quedaba vivo.

En 1959, el matemático creó el Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde desarrolló casi toda su carrera.

La ciencia ficción no le fue ajena, ya que en 1968, Stanley Kubrick llamó a su puerta para que le asesorara sobre su película 2001, una odisea del espacio, en la que el mítico ordenador HAL se rebela contra sus creadores humanos. Minsky, que estuvo a punto de morir aplastado por maquinaria durante el rodaje, siempre fue un acérrimo defensor de la ciencia ficción para explicar las complejidades de la investigación.

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En una entrevista

en el verano de 2014, el Minsky recordó otra de sus contribuciones, cuando inspiró el argumento de

Parque Jurásico

a Michael Crichton. "Apenas fueron cinco minutos de conversación en la playa de Santa Mónica. Los suficientes para hablar de fósiles, células y dinosaurios", explicaba entonces.

Una de sus principales contribuciones a la filosofía y al pensamiento detrás de la inteligencia artificial fue sostener que, en esencia, no hay diferencia entre la inteligencia humana y la robótica. De este modo, profundizar en el conocimiento del cerebro ayudaría a desarrollar máquinas cada vez más inteligentes que podrían llegar a hacer todo lo que hacen las personas.