Lo juzgarán por violar y asesinar a una mujer
Lorna Salas fue estrangulada en San Marcos Sierras. El acusado paraba en un camping. Recibiría prisión perpetua.
La investigación por el crimen de la ciudadana chilena Lorna Mateluna Salas (43), ocurrido el 22 de enero de este año en el balneario del río Quilpo, cerca de San Marcos Sierras –en el norte de Córdoba–, fue elevada a juicio con la acusación contra Justo Ismael Pereyra (46). El hombre está imputado por abuso sexual con acceso carnal y homicidio criminis causae . De ser condenado, la pena es la prisión perpetua.La fiscal de Instrucción del Tercer Turno de Villa Carlos Paz, Jorgelina Gómez, solicitó la elevación a juicio con la grave acusación de un crimen cometido para garantizar la impunidad de otro delito, en este caso la violación.
Ataque tras un fogón
De acuerdo con la descripción de los hechos formulados por la funcionaria judicial, Pereyra y Mateluna Salas regresaban de una guitarreada en un fogón junto al vado López, en ese río del departamento Cruz del Eje.
Aparentemente, el hombre atacó a la mujer desde atrás golpeándola con una piedra en la cabeza, con lo que consiguió desvanecerla. Luego abusó sexualmente de la mujer y la estranguló con sus manos.
Después ocultó el cuerpo de la víctima entre los arbustos.
Entre la prueba colectada por la fiscal Gómez, existe abundante evidencia, pero los peritajes genéticos han aportado su contundencia habitual.
El material de ADN obtenido de las ropas y de la escena del crimen arroja elevadísima coincidencia con los rastros y patrones genéticos de Pereyra y de la víctima.
La mujer era oriunda de Chile, pero residía desde hacía varios años en Villa Domínico, partido bonaerense de Avellaneda.
Pocos días antes había llegado a San Marcos Sierras para pasar unos días de vacaciones.
En el lugar se relacionó con dos hombres que también paraban en el mismo camping.
Uno era santafesino y se hacía pasar por chileno y el otro, “Pepino” Pereyra, era chaqueño y simulaba ser costarricense.
Luego del crimen, Pereyra huyó.
Mientras, la Policía encontró entre los matorrales una mochila con ropas de él, documentación y un papel con el nombre y datos de la víctima.
Tras una intensa búsqueda, dos días después el presunto asesino fue hallado haciendo dedo en un camino de tierra, casi deshidratado. Tras ser detenido, permaneció internado varios días en el Hospital de Cruz del Eje.
Mateluna Salas tenía 43 años, era artesana, madre de una joven y, a la vez, abuela.
Había sido dado de baja del Ejército
Oriundo de la localidad de Quimilí, Chaco, el acusado Justo Ismael Pereyra (45) declaró en la causa haber recibido formación militar. Añadió que le dieron de baja porque en una ocasión se le escapó una ráfaga de disparos mientras limpiaba el arma. Pereyra cumplió dos condenas, una por robo y otra por lesiones, aparentemente en Jujuy y en Salta. Hasta el momento no se le conocen antecedentes por violencia de género. Está preso en la cárcel de Cruz del Eje.

