Despertar de terror de una familia
Un matrimonio y cuatro chicos estuvieron una hora a merced de una banda de delincuentes que actuó con movimientos muy coordinados.
Una banda conformada por al menos cuatro delincuentes, obligó a una familia de Villa Cabrera, de la ciudad de Córdoba, a vivir un despertar de terror. Los asaltantes, armados y con linternas, ingresaron en la vivienda de Losa Bravo al 3200 tras escalar un paredón y forzar con un gato hidráulico una reja. Por allí pasó alguien de baja estatura, violentó otra puerta y se las ingenió para franquear el acceso a sus cómplices. A esa hora, las 4 de la madrugada de ayer, Mario Agüero (presidente del Tribunal de Cuentas de la Municipalidad de Córdoba) y su mujer dormían. En la pieza del lado, en la planta alta, pernoctaban los dos chicos, de 9 y 12 años, mientras que las mujeres, de 14 y 20 lo hacían en la planta baja. Agüero recordó que lo levantaron de repente, con una potente luz en los ojos. Los ladrones lo obligaron a él y a su mujer a quedar de cara al colchón. Con frialdad, los delincuentes les ordenaron que no se atrevieran a mirarlos. Mientras dos de ellos quedaron de custodia, un tercero revolvía todo.En medio del asalto, la hija mayor, de 20 años, se despertó, pero tampoco le dieron tiempo a nada. Uno de los asaltantes la encañonó y la condujeron hacia la cama del matrimonio, donde también quedó boca abajo. A los tres les ataron las manos.Los ladrones permanecieron en la casa, moviéndose con total impunidad, durante una hora. No dejaron un lugar sin revolver. En medio del asalto, mientras buscaban dinero y alhajas, amenazaron a la mujer: "Si no nos das las cosas, te llevamos a una de las chicas".Mientras iban cargando todo lo que querían llevarse, uno de los ladrones llamó a un cómplice y le ordenó: "Venite con el auto que hay una compu bárbara y no sé cómo la vamos a llevar". La familia no sabe si afuera, en medio de la oscuridad de la calle propiciada porque el alumbrado público no funciona, ya esperaba otro rodado o ese fue el único que utilizaron los ladrones, cuyas edades calcularon entre los 25 y los 35 años.Para cargar todo, utilizaron varios bolsos de Agüero, y cuando ya no tenían más, vaciaron la mochila escolar del chico de 9 años, que va a cuarto grado, y allí también se llevaron más pertenencias de la familia. Incluso, los ladrones se quitaron la ropa con la que habían ingresado, a la que dejaron tirada, y se pusieron la ropa de Agüero antes de marcharse.La familia escuchó que frenó un auto y cómo los ladrones fueron largando los bultos hacia la vereda. Mientras, uno de los delincuentes quedó junto a ellos, siempre ordenando que estuvieran en silencio y boca abajo. Recién luego de que este ladrón abandonó la habitación y los ruidos se aquietaron, la mujer se animó a llamar a sus otros hijos. "Cuando los tres contestaron nos volvió el alma al cuerpo, no podíamos creer lo que nos había pasado", dijo ayer aún conmovida por el amanecer abrupto que vivieron.
Críticas a la Policía
Enojado. Tras la pesadilla que acababa de vivir, Agüero se mostró molesto con la actuación de la Policía. Luego de que los delincuentes huyeran, llamaron a la fuerza, pero a la familia le quedó la sensación de que los uniformados que acudieron le dieron poca importancia al asunto. "En el patio, los ladrones dejaron tirados un plasma, al que se le notaba una huella de una mano; les dije a los policías, pero no le prestaron atención, me dijeron que lo entrara nomás... estuvieron 15, 20 minutos y se fueron", criticó. Agregó que al lado de su casa suele haber policías apostados pero durante el asalto no había ni pasó nadie.

