Una oportunidad para jugar en familia
La sobreocupación de los niños es una tendencia cada vez más marcada en la sociedad actual.
La sobreocupación de los niños es una tendencia cada vez más marcada en la sociedad actual, Los chicos suelen tener una agenda tan apretada como la de sus padres: además del colegio, en algunos casos con doble escolaridad, deben asistir a clases de idiomas, deportes, música, apoyo escolar, entre otras. Buena parte de estos aprendizajes anexos exige no sólo la asistencia, sino un óptimo nivel de rendimiento. Se levantan a la mañana muy temprano y tienen actividades pautadas hasta la noche, sin espacio para el juego, el ocio y el esparcimiento. Se reduce notoriamente la vida en familia y se comparte cada vez menos tiempo con padres y hermanos, ya que cada uno tiene sus actividades asignadas.
Podríamos ahondar en diversas causas que determinan esta tendencia, muchas parejas requieren de uno o más trabajos que los obligan a permanecer mucho tiempo fuera de su hogar y delegar el cuidados de sus hijos. Se suma a ello la modalidad de la vida actual, el crecimiento de la población y de los barrios –antes tranquilos, ahora con inseguridad creciente– y los mayores peligros en las calles, lo que genera en las familias la necesidad de que sus hijos permanezcan cuidados y resguardados en instituciones, academias y clubes. Por otro lado, en un mundo cada vez más competitivo y exigente, los padres apuestan a que sus hijos logren el mayor nivel de formación posible, lo que genera en los niños un nivel de estrés difícil de manejar. Frente a estas exigencias del medio, los niños pueden presentar síntomas psicosomáticos, baja tolerancia a la frustración, baja autoestima y altos niveles de ansiedad, irritabilidad, agotamiento y angustia.
Las vacaciones son el momento ideal para romper las rutinas del año, compartir, descansar y disfrutar del ocio que justificadamente nos merecemos, pero parece complicarse al momento de planificar las actividades en familia. ¿Qué hacemos con nuestros niños todo el día? ¿Cómo los entretenemos? ¿Cómo hacer que los hermanos no se peleen al estar todo el tiempo juntos? Algunos padres suelen sentirse sobrepasados con los chicos en casa y se crea una convivencia conflictiva y tensa que puede desencadenar en peleas, reproches, castigos y frustraciones.
La época de vacaciones es la más adecuada para ayudar a crear, mejorar y reforzar los vínculos afectivos entre todos los miembros de la familia, es una oportunidad para mejorar la comunicación, disfrutar y compartir momentos que durante el resto del año son imposibles de realizar.
La infancia es una etapa crucial en la formación de la personalidad. A través del juego, el niño expresa sus deseos, fantasías, temores. Al jugar con el otro que lo acompañe y lo guie (no solo con los pares sino con los padres), refuerza su seguridad y autoestima, estimula su creatividad, le permite descubrir sus posibilidades y preferencias, aprender a relacionarse con los demás, desarrollar habilidades sociales, tan necesarias para su vida adulta.
Lo más beneficioso para los niños, en la medida de las posibilidades, es que los padres pasen tiempo con ellos. Los niños perciben y aprenden a partir de la manera en que sus padres disfrutan de los ratos libres. El tiempo que ellos emplean en involucrarse en la vida de sus hijos de manera relajada, vinculándose desde un lugar diferente al de las la obligaciones y las responsabilidades, es fundamental. No es tan importante qué actividades o planes se realicen, sino que se juegue en familia.

