Parkinson: nuevo fármaco permite controlar los síntomas nocturnos
Se toma una sola vez al día y su efecto dura las 24 horas. Alivialos dolores, la rigidez muscular y permite evitar los olvidos al tomar la medicación.
Uno de los problemas frecuentes en pacientes con Parkinson es que pasan malas noches porque los remedios que toman en el el día no alcanzan a controlar los síntomas por la noche. Por lo tanto, por la falta de suficiente dopamina en el cerebro, no se pueden mover normalmente, necesitan ir al baño y sienten dolor por la rigidez muscular. Una alternativa que solucionaría estas complicaciones es una nueva tecnología aplicada a los medicamentos, que hace que el fármaco se libere en forma gradual las 24 horas."Se trata de un sistema de comprimidos de liberación prolongada, que se toma una vez al día y mantiene el efecto durante las 24 horas", indica Guillermo Zeppa, del servicio de neurología del Hospital Privado.Esta única toma del remedio supone un mayor confort para el paciente, familiares y cuidadores. La persona ingiere su comprimido por la mañana y se olvida de las otras tomas y horarios. Así evita olvidarse, tomar dobles dosis o confundirse con otros fármacos.La enfermedad de Parkinson es una patología crónica en la que se produce una progresiva degeneración neurológica de distintas estructuras del sistema nervioso. Provoca "temblor, rigidez y lentitud en los movimientos voluntarios –describe Zeppa– y afecta, por ejemplo, la marcha, el habla y los movimientos finos de las manos".Además, "en un porcentaje de casos afecta otras funciones no motoras como la memoria, el sueño, el ánimo y las funciones vegetativas (hipotensión arterial, constipación y urgencia miccional)", señala. "El principal problema –explica– es la falta del neurotransmisor dopamina en el cerebro". Una forma de equilibrar esa sustancia es con la producción de dopamina en forma sintética, lo que se ha logrado con un "agonista dopaminérgico"."Al inicio de la enfermedad –precisa Zeppa–, permite demorar el uso de levodopa, un medicamento que a largo plazo puede generar complicaciones tan incapacitantes como la misma enfermedad. En etapas posteriores, el agonista complementa el tratamiento con levodopa para un efecto más sostenido".Todos estos tratamientos son sintomáticos y no resuelven la enfermedad de base, que hasta ahora no tiene cura. "Este es el próximo paso en investigación, a medida que conocemos mejor las bases químicas y moleculares de la enfermedad", apunta. Ánimo y compulsiones. El tratamiento farmacológico del Parkinson puede desencadenar efectos secundarios que deben conocer los pacientes, sus familiares o personas a cargo. "Es frecuente la depresión, pero con apropiado tratamiento y apoyo de fisioterapia, fonoaudiología y psicoterapia, se puede mantener buena calidad de vida por mucho tiempo", dice Zeppa, quien asegura que esto es válido incluso en las etapas avanzadas de la enfermedad. Uno de los más conocidos es la somnolencia y por eso es importante tomar medidas en pacientes que manejan. Otro efecto son las alucinaciones.Además, en los últimos cinco años, se ha prestado especial atención a la hipersexualidad y la urgencia en realizar ciertas actividades en pacientes en tratamiento, lo que dio lugar a diversas investigaciones.Entre los comportamientos exagerados y compulsivos que puede inducir la medicación, está la ludopatía o los gastos desmedidos. Una de las posibles causas de estos comportamientos se explica en que los medicamentos reponen la dopamina faltante y esta sustancia se relaciona con los mecanismos cerebrales de recompensa.

