Los más vulnerables
La cifra en el Hospital de Urgencias es más que contundente. La estadística anual crece y crece. Siete, ocho, nueve, 10, casi 12 mil motociclistas heridos será el balance de 2012. Juan Federico.
La cifra en el Hospital de Urgencias es más que contundente. La estadística anual crece y crece. Siete, ocho, nueve, 10, casi 12 mil motociclistas heridos será el balance de 2012. De ellos, varios, la mayoría, con secuelas permanentes o que los acompañarán por mucho tiempo. Los menos, sólo con magullones.
¿Cuántos de todos ellos llevaban casco? Muy pocos.
En los pasillos del Urgencias, a la par de esta estadística, también nació un axioma que duele: “Los motociclistas son los principales donantes de órganos”. Es que son jóvenes, sanos y, aquellos que fallecen, por lo general murieron víctimas de un grave traumatismo de cráneo, sin otras heridas serias.
Desde que en enero de 2007 en La Voz del Interior comenzamos a cuantificar la muerte en el tránsito, mediante una base de datos propia, detectamos, entre otros resultados, que la mortalidad, en promedio, no se modificó. Pero sí cambiaron sus causas. Disminuyeron, en parte, los choques fatales en rutas, por la implementación de algunas políticas. Pero, en igual medida, crecieron las tragedias en zonas urbanas, con una preponderante participación de motos, cuya venta se disparó, entre otros motivos, por la falta de un sistema de transporte público confiable.
El gasto sanitario, enorme. El humano, incalculable. Las políticas de prevención, casi nulas.
Ahora, ¿todo es culpa de los motociclistas? ¿Eran, acaso, imprudentes e inconscientes los 12 mil pacientes que inundaron el principal centro asistencial? ¿Todos pensaron que “eso no le iba a pasar”? ¿Es en sí misma la moto un vehículo peligroso?
El ecosistema vial no parece estar preparado, en infraestructura ni culturalmente, para que todos puedan circular en igualdad de condiciones, respetando a los más vulnerables.

