Comenzamos un mes de transición
Debemos proteger a los niños de los efectos de los cambios climáticos del período preinvernal: hay que reforzar su vestimenta (a pesar de la resistencia habitual de los chicos a “abrigarse más”) y evitar, en lo posible, actividades al aire libre sin ropa adecuada.
Mes de transición hacia el invierno, mayo suele ser escenario de los primeros fríos. Los vientos y cambios de temperatura propios de esta época predisponen a los niños a contraer diferentes enfermedades respiratorias con mayor frecuencia, pero no exclusivamente.
Debemos proteger a los niños de los efectos de los cambios climáticos del período preinvernal: hay que reforzar su vestimenta (a pesar de la resistencia habitual de los chicos a “abrigarse más”) y evitar, en lo posible, actividades al aire libre sin ropa adecuada.
Los resfríos –que pueden producirse en cualquier época, pero son más frecuentes en este mes– no suelen evolucionar a cuadros más graves y deben ser tratados con poca o ninguna medicación. Sin embargo, en niños predispuestos, suelen ser la locomotora que arrastra los vagones de carga de la sinusitis, adenoiditis, y faringitis (dolor por inflamación de la pared posterior de la garganta), a veces acompañando la presencia de amigdalitis. En otros subgrupos de niños, es habitual que estas mismas situaciones ocasionen episodios de tos, congestión y, en ocasiones, broncoespasmos, sobre todo en pacientes con predisposición a este tipo de trastornos o con situaciones claras de asma. En este periodo, suelen aparecer las llamadas neumonías "atípicas" que progresan de manera más sutil que las clásicas. La presencia de tos, con fiebre baja y ocasional, es motivo suficiente para una consulta con el pediatra, quien decidirá sobre la conveniencia de solicitar, o no, una radiografía de tórax. En función de su edad, los menores de 5 años –"preescolares"– son más propensos a contraer diferentes enfermedades respiratorias. En este grupo, es responsabilidad inherente de padres, familiares y personal de salud asegurar que hayan sido administradas todas las vacunas obligatorias según el calendario oficial. Además de los problemas respiratorios ya mencionados, en este universo es importante tener en cuenta la facilidad con que muchos de ellos suelen desarrollar la otitis media aguda (infección por detrás de la membrana del tímpano) que causa fiebre elevada, llanto y dolor, vómitos y hasta cierta inmovilidad del cuello. Se diagnostica con un simple examen con un otoscopio, y se trata exitosamente administrando los antibióticos correspondientes. En este grupo de niños pequeños, que incluye lactantes de 1 y 2 años, suele aparecer, el llamado "crup", o espasmo laríngeo, o laringitis, denominado vulgarmente "falso crup". La exposición a diferentes temperaturas, o su cambio brusco suele obrar como predisponente para niños que sean propensos a este tipo de cuadros. En este mes suele ponerse en evidencia la "estacionalidad" de una temible enfermedad de los lactantes menores: la bronquiolitis. Puede ser de evolución sencilla y exigir tratamiento domiciliario, o progresar a sus formas más severas y necesitar internación. Estas patologías afectan más a los niños que sobrellevan otras situaciones de enfermedad crónica, como diabetes, fibrosis quística, subnutrición, cardiopatías congénitas o problemas renales, entre otros, por lo que en esos casos deberá extremarse la precaución.

