Volver a elegir o empezar a concursar
Mestre concursa tres cargos. El Suoem exige 2.500 pases a planta permanente. Virginia Guevara.
“Muchachos, yo los sigo eligiendo”. Así tituló días atrás el exintendente y actual senador Luis Juez su afectuoso saludo a los más de 10 mil empleados de la Municipalidad de Córdoba.
Casi la mitad de esos agentes ingresaron o lograron estabilidad definitiva en el municipio durante su gestión, ya sea por pases directos a planta permanente o como nuevos contratados. A excepción de los docentes y de una parte del personal de Salud, los demás no pasaron por ningún proceso de evaluación de capacidades, al extremo de que en varias decenas de casos ni siquiera se observaron los certificados de antecedentes. Literalmente, los eligió Juez.
El viernes pasado, en apenas unas horas, casi 300 abogados e ingenieros ambientales y programadores informáticos completaron on line sus fichas de inscripción para tres cargos de planta permanente en la Municipalidad de Córdoba, en el primer proceso de selección público, abierto y meritocrático.
A los que cumplan con el perfil y los requisitos, el año próximo los evaluarán profesores de la Universidad Nacional de Córdoba. Entrarán los tres con mejor puntaje y los demás integrarán un orden de mérito que les dará la prioridad a la hora de cubrir futuras vacantes.
Hasta aquí, parece un triunfo de la democracia y la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo público, si no fuera por el hecho de que más de 2.500 contratados –en su inmensa mayoría, elegidos por Juez– se consideran dueños de las vacantes de planta permanente y el Suoem en pleno está dispuesto al combate para que esos contratados sean efectivizados sin concurso.
Antes de grabar las publicidades sobre los concursos que prometió y comenzó a implementar, Ramón Mestre deberá encontrar la forma de garantizar que el mérito realmente pueda más que la presión infernal que el Suoem sabe ejercer como nadie, y que en los primeros 11 meses de la actual gestión se impuso ampliamente. La historia será larga.
Por lo pronto, el municipio ya aceptó que el gremio participe en la definición de dos aspectos centrales. El primero es el período de prueba al que deberán someterse quienes ganen los concursos: el objetivo del Suoem es ampliar el plazo de seis meses que rige en la actualidad, de modo de tener más tiempo para idear subterfugios que permitan el pase a planta de los contratados.
El segundo tema que Mestre negociará es qué cargos se concursarán: el gremio exigirá que no sean aquellos en los que sobran los contratados.
No fue todo. El Ejecutivo se comprometió a buscar alguna solución para esos 2.500 contratados. En el idioma del Suoem, hasta ahora hay sólo dos acepciones posibles: pase a planta directo o concursos a medida. Pero hay tiempo y sobra creatividad.
El peor escenario posible es que Mestre intente quedar bien con todos –los concursos fueron una de sus principales promesas de campaña– y termine con una planta de personal muy superior a la actual, que ya se encuentra en franca expansión por la contratación de los monotributistas que había dejado Daniel Giacomino y los ingresos que propició la actual gestión.
Desterrar para siempre esa modalidad de contratación que se dice temporaria a la hora del acomodo y luego se transforma en permanente sería un buen modo de demostrar que los concursos vienen en serio y que no fueron un eslogan de campaña.
Ayer, ante sus correligionarios, el intendente admitió que este año el rubro sueldos se llevará el 71 por ciento de los recursos, bajo promesa de reducir esa cifra al 59 por ciento en 2013. Aunque gobernar es un verbo de implicancias mucho más profundas, lo ineludible en un municipio es administrar. Y en Córdoba lo sabe hasta el más desprevenido: administrar significa tener el control de la partida salarial.
El otro camino es seguir subiendo impuestos, para que todo siga igual o peor.

