Una relación que siempre fue problemática en la Argentina
No sólo el peronismo y su versión kirchnerista se han enfrentado con la Iglesia Católica en la Argentina.
No sólo el peronismo y su versión kirchnerista se han enfrentado con la Iglesia Católica en la Argentina.
En otros tiempos, las disputas han sido más graves aún, y con resultados diversos para el país. Un repaso por la historia permite ver que en 1865, Bartolomé Mitre tuvo un serio conflicto con el delegado apostólico Marini, porque el sacerdote consideraba que el Gobierno nacional no estaba en condiciones de ejercer el patronato.
El conflicto más serio ocurrió durante el gobierno de Julio Argentino Roca, cuando como consecuencia de las denominadas leyes laicas, la Iglesia Católica se movilizó como nunca antes lo había hecho. Como consecuencia, fue expulsado el nuncio apostólico, Luis Mariano Mattera. Fue Eduardo Wilde quien comunicó la decisión del presidente Roca al obispo.
Los enfrentamientos no terminaron con eso. Algunos obispos del interior hicieron saber su disconformidad por decisiones estatales en materia educativa y Roca directamente decidió separarlos del cargo que por entonces requería una suerte de plácet del Estado. Los obispos separados fueron Emilio Clara, Buenaventura Risso Patrón y Demetrio Cau.
Como la tolerancia parecía ser un valor poco aplicado, el presidente Roca hizo una "limpieza" de profesores católicos que daban clase en la Universidad: fueron cesanteados José Manuel Estrada y Emilio Lamarca. Además, se quitó apoyo económico a varios seminarios.
La Argentina rompió relaciones con el Vaticano, las que recién se recuperaron durante la segunda presidencia roquista (1898-1904).
Las relaciones se volvieron a tensar durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, con una beligerancia que terminó en tragedia. Entre 1954 y 1955, Perón legalizó el divorcio y los prostíbulos, suprimió los feriados religiosos y alentó a sus sicarios a que quemasen templos, previa expulsión de los obispos Tato y Novoa. La historia terminó mal, con laicos, militantes y militares católicos que asumieron la participación política como si fuera una guerra santa. El bombardeo a la Plaza de Mayo, la denominada "Revolución Libertadora" y otros malos recuerdos de la historia son testimonios de errores que no deben repetirse.

