Un ganador, tres perdedores y un porvenir incierto
El escenario económico y social es más complejo de lo que aparenta y se puede agudizar.
Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) del domingo tienen dos particularidades.
La primera es que, si bien es una elección de mitad de mandato de la presidenta Cristina Fernández, su significancia en cuanto al futuro es notable, porque tiene una incidencia directa en la recreación del escenario electoral de 2015, donde se jugará a cara o ceca no sólo el destino del “modelo”, sino también la suerte de quienes encarnan el “relato”. En esta razón estriba la obsesión de los funcionarios del Gobierno nacional de aparecer como “ganadores”, aun siendo la primera minoría y sabiendo que la gran mayoría demostró que quiere un cambio.
La segunda es que, siendo una preparatoria para la elección legislativa de octubre, tiene una gravitación singular en cómo se conformará el Congreso, que es del que depende la sanción de leyes trascendentes, entre ellas la declaración de la necesidad de reforma de la Constitución, que permitiría hipotéticamente satisfacer las ansias reeleccionistas de los adláteres de la Presidenta.
El gran ganador es Sergio Massa, más allá de que el Gobierno nacional intente minimizar su triunfo en la provincia de Buenos Aires con el objetivo de dar oxígeno a los dos últimos años de Cristina. La victoria de Massa tendrá una expansión más que proporcional en el interior del país a raíz de la difusión de su imagen y, en paralelo, alentará una mayor polarización para octubre en el distrito que concentra el 40 por ciento de la población.
La razón es que Massa ha irrumpido en la escena con la osadía de un hombre joven, que tuvo el coraje de desafiar al poder del cual abrevó buena parte de su carrera política. Seguramente muchos de los votantes de otras fuerzas que han quedado relegadas en los guarismos sentirán un mayor atractivo en jugar a ganador en octubre, con lo cual la figura del intendente de Tigre podría tener un crecimiento exponencial. De ratificarse esta predicción, seremos testigos de la rápida incorporación de muchos kirchneristas a las filas del massismo.
Los perdedores fueron varios. El Gobierno nacional encabeza la lista, ya que la omnipotencia y el mesianismo de sentirse como “único ungido” lo cegó y le impidió dialogar y reconocer errores; se durmió sobre un 54 por ciento que imaginaba “eterno”.
Otro perdedor fue el timorato Daniel Scioli, que dejó al desnudo su acompañamiento forzado al oficialismo y que sólo tuvo como objetivo intentar esmerilar la figura creciente de un posible rival a la presidencia en 2015.
El tercer perdedor es Mauricio Macri, que debido al opaco triunfo del PRO en la Ciudad Autónoma, ha quedado desdibujado para luchar por la Presidencia.
Por otra parte, el escenario económico y social es mucho más complejo de lo que aparenta, lo que se puede agudizar significativamente con el correr de los meses frente a la percepción de pérdida de poder de la Presidenta y el abandono del barco de muchos futuros “conversos”.
El panorama a futuro es preocupante: precios internacionales en baja, en especial de la soja y el maíz; tasas pasivas en alza para seducir a los ahorristas a que se queden en pesos y no se refugien en el dólar blue ; mayores tasas activas que impiden viabilizar proyectos de inversión por medio de créditos no subsidiados; fuerte distorsión de precios relativos; inflación creciente; aceleración de la devaluación oficial; subsidios electoralistas a granel difíciles de sostener en el tiempo; inseguridad; reclamos gremiales combativos y una fuerte puja distributiva. Este combo, de no ser asumido en su magnitud, podría desencadenar una inestabilidad política y social en aumento, lo que agregaría más leña a la incertidumbre económica.
La clave para tener una transición ordenada será apelar a la madurez de la clase política, en particular de quienes integran el Gobierno nacional, para que el diálogo y el respeto impidan hechos desagradables, tal como ocurre en las democracias modernas, donde la alternancia es un hecho natural y no traumático.
*Doctor en Ciencia Política.

