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Un festejo sin números oficiales y hasta con incidentes

De la Sota celebró su victoria a las 23, con apenas 8% de las mesas escrutadas. Fueron echados los militantes K con pancartas pro Cristina.

08 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Un festejo sin números oficiales y hasta con incidentes

No habían pasado más de 15 minutos del cierre del horario oficial de votación y la avenida General Paz al 300 ya había quedado taponada. Los responsables del corte eran varios obreros que trabajaban a destajo para armar el palco en el que, cinco horas más tarde, José Manuel de la Sota bautizó su triunfo con el nombre de "cordobesismo". La orden para ensamblar caños y tablones partió apenas los medios de comunicación dieron a conocer los resultados de las bocas de urna, que a esa hora ubicaban al ex gobernador con 10 puntos de ventaja sobre Luis Juez, del Frente Cívico. En realidad, ese dato ya era manejado en Unión por Córdoba desde el mediodía. Y quizás eso acunó a De la Sota en la tranquilidad de la siesta riocuartense, después de satisfacer su hambre del mediodía con risottos, según sus propias palabras. Pasadas las 23, cuando saludó a sus seguidores bajó una lluvia de papelitos celestes y blancos, sólo se conocían los datos del ocho por ciento de las mesas escrutadas. Pero el reconocimiento de la derrota por parte de Luis Juez terminó por empujar a De la Sota desde sus oficinas en avenida Patria de barrio General Paz al palco en el comando de campaña.Las últimas 24 horas del ex gobernador habían sido contrastantes. El cierre de la campaña lo encontró consternado por el fallecimiento de Paulina Moriconi (87 años), una tía con quien mantuvo una relación muy estrecha.El ex gobernador viajó a Buenos Aires y recién retornó el sábado por la mañana para instalarse en Río Cuarto, donde sufragó ayer a media mañana. Por la tarde se desplazó a Córdoba en automóvil. Sus allegados aseguraron que él mismo estuvo al volante, pese a que el empresario Roberto Urquía le habría ofrecido su avión particular.Cuando De la Sota puso primera, con el ánimo templado por el boca de urna, en las afueras del bunker ya había un centenar de militantes de la juventud peronista a puro festejo. Adentro, los dirigentes gastaban sus celulares entre gritos, risas y abrazos. Pero nadie le ponía la firma al triunfo.El primer esbozo llegó a las 19.40, cuando los ministros Carlos Caserio (Gobierno) y Oscar González (Salud), junto al legislador Daniel Passerini, se pararon frente a un abanico de cámaras televisivas. A sus espaldas, la escenografía mostraba las sonrisas congeladas de De la Sota y su compañera de fórmula, Alicia Pregno. Al frente, la infaltable imagen de Juan Perón y Eva Duarte completaban la iconografía justicialista. "Según nuestros cómputos, estamos ganando por muy buen margen, pero hay que esperar", dijo Caserio. Tres horas después, De la Sota y el gobernador Juan Schiaretti festejaban con los brazos en alto. La militancia llamó la atención: no fueron tantos como se esperaba. Los K, con distinta suerte. La nota disonante corrió por cuenta de los militantes kirchneristas que responden a Ricardo Moreno, quienes pasadas las 21 intentaron "copar" la zona frente al palco, donde desplegaron banderas con inscripciones a favor de la reelección de Cristina Fernández. El paso en falso fue tratar de ingresar al búnker oficialista, lo que terminó en incidentes y golpes. Mejor suerte tuvo otro kirchnerista, el intendente Daniel Giacomino, quien saludó y recibió el abrazo de De la Sota al pie del palco.

15 minutos

Discurso. Esa fue, aproximadamente, la duración del discurso de José Manuel de la Sota, quien, llamativamente, apeló a la lectura para hablar ante sus seguidores.

Llegada. Esa cantidad de tiempo había pasado desde las 23, cuando el ex gobernador llegó al búnker del centro.

Palco. También 15 minutos pasaron del cierre del horario de votación para que empezara el armado del palco.

Poca gente. Nadie quiso arriesgar cifras, pero hubo mucha menos gente de la esperada en los festejos de Unión por Córdoba.