Temen que importaciones sólo se destraben en Capital Federal
La norma de Afip dice que si un permiso para importar no es autorizado, el afectado tiene que presentarse en la oficina pertinente.
Con la aparición de las primeras operaciones de importación "observadas" por parte de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), entre despachantes de aduana y empresas de Córdoba irrumpió un temor extra, motivado por una constatación que para el interior del país ya es histórica: "Dios atiende en Buenos Aires". Anteayer se conoció que, de alrededor de 16.000 pedidos de permisos para importar acumulados en una semana, la Afip congeló 2.900. Y eso encendió dos tipos de alarma entre los operadores cordobeses. Por un lado, ven que por primera vez desde que entró en marcha el sistema, el flujo de autorizaciones que en los primeros días parecía como por un tubo, comenzó a ralentizarse. Por el otro lado, los cordobeses temen que despachantes y/o los empresarios que necesitan importar tengan que desplazarse 800 kilómetros a Buenos Aires para destrabar esos permisos "observados". "La norma de Afip dice que, si el permiso es observado por algunos de los organismos que tienen que dar el visto bueno a la importación, hay que 'presentarse' ante el ente en cuestión para dar una explicación que justifique una revisión que a su vez le dé luz verde a la operación", explicó un despachante cordobés."Y por ahora nadie nos ha dicho si para eso también habrá ventanillas en Córdoba –agregó, en referencia al sistema de ventanilla única de Afip–. Y la verdad es que tenemos miedo de que pase lo de siempre: que normas que se dictan en Buenos Aires pensando en los 100 kilómetros alrededor de la Plaza de Mayo, terminen suponiendo fuertes desventajas y sobrecostos para el comercio exterior y la economía del interior del país", sostuvo.Este diario se comunicó con un funcionario del área de prensa de la Afip en Buenos Aires, quien indicó que por ahora no contaba con precisiones sobre cómo operará este aspecto del nuevo sistema de control del comercio exterior. Es probable que la delegación Córdoba de la Afip termine atendiendo esas gestiones.Pero la resolución 3252 que estableció el sistema invitó a otros organismos específicos a adherirse para dar cada uno su visto bueno cuando el bien a importar sea de su incumbencia (por ejemplo, productos veterinarios en el caso del Senasa).Por ahora, adhirió la Secretaría de Comercio Exterior, al mando de Beatriz Paglieri, mano derecha de Guillermo Moreno, quien, ignorando la intención de la Afip de abrir una ventanilla única, elaboró su propio formulario y se dio un plazo de 15 días corridos para dar su visto bueno (bastante más que las 72 horas que se autoimpuso la Afip).Y esa Secretaría no tiene delegaciones en el interior. Así que, en principio, cualquier "observación" tendría que ser gestionada en Buenos Aires.Además, es probable que se adhieran nuevos organismos. Funcionarios de Afip habían indicado que esperaban que el Ministerio de Industria de la Nación, el Banco Central, el Senasa y la Dirección de Lealtad Comercial de la Nación –entre otros entes que no tienen representaciones locales– se sumen a la cadena de autorizadores.Ayer en Córdoba se mascullaba un cálculo grosero: "Supongamos que de las 2.900 observaciones, 300 afectan a empresas cordobesas. El sistema lleva cinco días hábiles funcionando. Quiere decir que unos 60 empresarios cordobeses deberían viajar todos los días a Buenos Aires a destrabar o abstenerse de importar", dijo un despachante, tratando de no perder el buen humor.
Buscan vender barcazas a Brasil
Industria naval. La ministra de Industria, Débora Giorgi, y el embajador en Brasil, Luis Kreckler, se reunieron con representantes de los trabajadores de la industria naval y de astilleros nacionales, para desarrollar una oferta de barcazas, remolcadores y servicios de ingeniería con destino a Brasil, por al menos 400 millones de dólares al año.Sugerencia presidencial. "Las presidentas Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff señalaron a la industria naval como un sector clave para la integración productiva entre ambos países", dijo Giorgi, a través de un comunicado de prensa, al término de la reunión.Acuerdo. Giorgi y Kreckler impulsan un acuerdo con Brasil para que los astilleros argentinos puedan exportar barcazas y remolcadores para abastecer a empresas brasileñas.Petrobras. Para tener un registro de la magnitud del negocio, sólo el abastecimiento a Petrobras demandaría ventas por unos 400 millones de dólares al año.

