Sin juicio ni acusados en el banquillo
La Corte reiteró la resolución de 1999, en la que se dio por probada la mecánica del atentado y la responsabilidad de un grupo islámico libanés.
Buenos Aires. "El 17 de marzo de 1992, aproximadamente a las 14.47 horas, se produjo un atentado en el edificio de la sede de la Embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires. (…) Por el hecho fallecieron 22 personas y resultaron heridas más de 350". Así comienza el resumen difundido el miércoles pasado por la Corte Suprema de Justicia, a los fines de refrescar los hechos principales del atentado cometido hace casi 23 años, del que no hubo un juicio ni acusados sentados en un estrado.El país y sus ciudadanos experimentaron como tragedia propia las alternativas bélicas exportadas desde otras partes del mundo. La explosión del edificio de la mutual judía Amia, dos años después, confirmaría al país como escenario de pujas geopolíticas ajenas a la región. El brazo de Hezbollah "En la resolución del 23 de diciembre de 1999, la Corte tuvo por probado que el hecho fue causado por la explosión de una carga de pentrita y trinitrotolueno que había sido acondicionada en la parte posterior derecha del interior de una camioneta Ford F 100, dominio C 1.275.871", se afirmó en el reciente escrito publicado por el Centro de Información Judicial. En otro párrafo se recuerda que la Corte "se expidió sobre la responsabilidad en el hecho investigado, atribuyéndosela al grupo terrorista denominado Jihad Islámica, brazo armado del Hezbollah (grupo guerrillero libanés)".La Corte de los años 90 llegó a esta conclusión a partir de dos hechos: uno de ellos, las repercusiones "de la muerte violenta de Abbas Musawi, secretario del Hezbollah", ocurrido en el Líbano un mes antes del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires. Se infiere, así, que el atentado fue una respuesta al asesinato de Musawi.Otro elemento considerado, dice la Corte, fue una solicitada publicada en El Líbano, el día siguiente del atentado a la Embajada, en la que Hezbollah se habría atribuido la responsabilidad. (Esa solicitada fue desmentida por la Jihad Islámica, el brazo armado de la organización, que negó su participación en el atentado). Estado de sospecha La Corte "entendió que se había creado un estado de sospecha suficiente como para disponer el procesamiento de Imad Mughniyah, librándose la consecuente orden de captura internacional". Sobre la base de información brindada por el Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos, por el gobierno de la República Federal de Alemania y por la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side), se concluyó que Mughniyah "dirigía el aparato de seguridad central y exterior del Hezbollah y era el responsable de la Jihad Islámica al momento de cometerse el atentado". Pista no corroborada La investigación de la Corte continuó siguiendo pistas "entre Hezbollah y personas sospechosas que desarrollaban actividades supuestamente comerciales en la zona conocida como Triple Frontera" que liga a la Argentina con Paraguay y Brasil. Sobre este punto, el flamante resumen de la Corte sobre el atentado a la Embajada admite que esa información (la conexión de Hezbollah y sus actividades en la Triple Frontera) "hasta el momento no pudo ser corroborada". Muerte en Damasco Imad Mughniyah, el jefe de Hezbollah apuntado por la investigación de la Corte, fue asesinado el 12 de febrero de 2008 en un atentado en Damasco, Siria. Con el coche-bomba que mató a Mughniyah cayó la posibilidad de que sea indagado por la justicia argentina. El año pasado, el exembajador de Israel en la Argentina, Itzhak Avirán, dijo: "Nosotros ya dimos cuenta de los responsables. La mayoría de los culpables ya no está en este mundo y lo hicimos nosotros". El domingo 1º de marzo, en su discurso ante el Congreso, la presidenta Cristina Fernández reclamó que Avirán explique su declaración ante la Corte argentina. Prueba incompleta En el resumen referido de la Corte sobre el atentado a la Embajada de Israel se concluye que "está probada la materialidad de los hechos –cómo ocurrió el atentado– y también señalada la responsabilidad penal de sus autores". "Ambas circunstancias han sido consentidas por las partes y sobre esa base firme continúa la pertinente investigación", finaliza el texto. Aires de impunidad El martes 17 se realizarán distintas actividades en recuerdo a las víctimas del atentado. Sin que se haya habido un juicio en estos 23 años, y muchos menos, condenados, la impunidad sobrevuela este episodio. Tampoco fueron zanjadas las distintas versiones respecto del atentado. ¿Hezbollah, como dice la Corte? ¿Irán, como acaba de denunciar el primer ministro Benjamin Netanyahu ante el Congreso de los Estados Unidos? ¿Implosión dentro del edificio y no una camioneta, tesis sostenida en varios libros, entre ellos, uno de Jorge Lanata ( "Cortinas de humo" )? Por haber sido un atentado en una delegación extranjera, el caso siempre fue investigado por la Corte Suprema. La investigación nunca navegó aguas tranquilas. Basta mencionar que recién siete años después del atentado se estableció que habían muerto 22 personas y no 29, número que aún se sigue repitiendo.
Cartas entre cancilleres
Cruce diplomático. El 17 de febrero pasado, a propósito de las conversaciones entre los Estados Unidos e Irán para reducir tensiones sobre temas nucleares, el canciller Héctor Timerman le dirigió una nota al ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman. Entre otras consideraciones, Timerman mencionó como "el primer atentado del terrorismo internacional realizado en la República Argentina" al referirse a "la explosión de la Embajada de Israel, en el cual 29 personas fueron asesinadas. En este caso la responsabilidad de la investigación es de la Corte Suprema de Justicia, la cual hace años que no informa sobre ninguna actuación o avance en la investigación".
Réplica. "La continuidad de la investigación sobre los ataques terroristas contra la Embajada de Israel y el Centro Comunitario Judío (Amia) es naturalmente de gran importancia para nosotros. Atribuimos gran significación a una conclusión de la investigación y a que los autores e instigadores de estos actos sean llevados a la justicia", respondió Lieberman un mes después.

