Sin hegemonía juecista, se abre otro escenario
La circunstancia de que la ciudad de Córdoba vote el 18 de septiembre, con los números provinciales ya puestos, agrega un condimento de peso más a los tantos que de por sí encierra la disputa por el poder local. Rubén Curto.
La circunstancia de que la ciudad de Córdoba vote el 18 de septiembre, con los números provinciales ya puestos, agrega un condimento de peso más a los tantos que de por sí encierra la disputa por el poder local. Repasemos: a priori, hay varios candidatos fuertes y al menos dos de ellos (Ramón Mestre y Olga Riutort) ya intentaron llegar a la intendencia en 2007; se jugará una agenda local muy específica, que hasta ahora no asomó en el debate político, y el actual oficialismo, encarnado por Daniel Giacomino, ni siquiera presenta lista propia.Como si fuera poco, el domingo se agregó la frutilla del postre: el avasallante triunfo de José Manuel de la Sota, que ganó por diferencias impensadas y en todos los departamentos, a excepción de la Capital, con lo cual pateó todo el tablero político.El principal distrito electoral quedó todavía como terruño del juecista Frente Cívico, aunque esa supremacía claramente no es la que se cimentó desde 2003, al punto que hoy pende de un hilo.El pasado domingo, en la ciudad de Córdoba, Juez aventajó a De la Sota por sólo cuatro puntos, cuando en 2007 la diferencia sobre Juan Schiaretti había sido de 25 puntos (150 mil votos). Esa era la llama que alimentaba las expectativas provinciales de Juez con un territorio partido en dos: el interior para el PJ; la Capital para el Frente Cívico. Tal bipolaridad se rompió el domingo. El peronismo agigantó su predominio tierra adentro y recuperó vigor en la ciudad de Córdoba.Hasta hoy, todos los sondeos disponibles de Capital mostraban mejor a Mestre (UCR) y Riutort (Fuerza de la Gente), con "Pichi" Campana (PJ) arrancando y Esteban Dómina (Frente Cívico) atado a la suerte de Juez. Después de lo que pasó el domingo, los cuatro –y sus respectivos referentes provinciales, en el caso de quienes los tienen– disponen de nuevas expectativas y caminos por desandar.Mestre mira con alguna preocupación el tercer lugar que logró Oscar Aguad y trata de despegarse todo lo que pueda de ese paso en falso. Para eso, el mejor argumento es apostar a que cada elección es una historia nueva, si se trata de jurisdicciones diferentes. En su caso, quizá el escenario más complicado hubiera sido el de un Frente Cívico ganador y con la sombra de Juez acrecentada en Capital, aupando a su delfín, Dómina. Ocurrió lo contrario. El juecismo ganó, pero quedó muy desdibujado y ahora está obligado a jugar todas sus fichas en la elección municipal. Con De la Sota ya instalado en la provincia, si el juecismo pierde en Capital a manos de la UCR vivirá su peor escenario: la imagen más nítida de la vuelta del bipartidismo y un preanuncio de la diáspora del Frente Cívico. A Juez no le queda otra que volver a apostar a suerte o verdad. El 18 de septiembre no sólo se juegan las chances de Dómina como candidato, sino buena parte de la expectativa futura de la coalición que rompió el bipartidismo hace ocho años.En el caso de Campana (PJ), su candidatura fue impuesta por Schiaretti, en una movida en la que De la Sota se mantuvo al margen. El reposicionamiento del peronismo en Capital oxigena sus chances de entrar de lleno en la pelea.Le juega en contra que, tal como ocurrió en 2007, el PJ divide sus votos en dos canastas, porque nunca encontró la vuelta para contener en sus filas a Riutort.Esta última sabe, en tanto, que no contará con guiños de De la Sota a su favor, pero mantiene su hipótesis de que representa genuinamente el voto peronista, al que imagina divorciado de Campana.

