Schiaretti y Mestre, la promesa de gestionar y la pelea por los pobres
El gobernador y el intendente tendrán recursos y ahora deberán abocarse de lleno a hacer las obras anunciadas.
El esperado acto en Olivos por la firma del acuerdo por la Caja de Jubilaciones volvió a reunir a Juan Schiaretti y a Ramón Mestre. Entre sonrisas forzadas y saludos de ocasión, una sensación atravesó a schiarettistas y a mestristas: se acabaron las excusas y ambos gobernantes deben abocarse a la gestión. Con un fuerte respaldo de la Nación para ambas administraciones, Schiaretti y Mestre contarán con recursos para concretar proyectos que aún no pudieron trasponer los límites de los anuncios.Luego del aislamiento a la que fue condenada durante gran parte de la gestión K, y por la necesidad política de contar con el apoyo del gobernador que administra la provincia peronista más grande, el macrismo le devolvió a Córdoba casi todos los recursos que reclamaba Schiaretti.En la otra vereda, Mestre mantuvo una fuerte pulseada con el gobernador, exigiendo con argumentos sólidos recursos que la Capital perdió, desde los tiempos del amanecer de esta etapa democrática. Por entonces, las disputas internas entre dos radicales, el exgobernador Eduardo Angeloz y el exintendente Ramón Bautista Mestre, terminó perjudicando a la ciudad de Córdoba.Por distintos acuerdos firmados en los últimos meses (obras, convenio de equidad por salud y educación, coparticipación y reducción de contribuciones patronales), la Municipalidad de Córdoba recuperará más de mil millones de pesos anuales."Se acabaron las excusas. Tanto Schiaretti como Mestre deben abocarse a la gestión. La gente no quiere escuchar más peleas, quiere soluciones", se le escuchó decir a un funcionario macrista.Con esta premisa, en el Centro Cívico dicen que ahora la prioridad será arrancar con obras emblemáticas: los gasoductos, las cloacas y el cierre de la Circunvalación.Este último proyecto es, por ahora, el único que muestra movimientos de tierra. Sobre los gasoductos, los hombres del gobernador argumentan que la obra ya arrancó en los papeles (autorización de distintos organismos) y que a fin de noviembre se comenzarán a enterrar los primeros caños en la Capital. Cruce por el clima social Según fuentes oficiales, también pondrán el acento en la cuestión social. En los próximos días, habrá anuncios destinados a los pobres, que se sumarán a la tarjeta social. "Una gestión con sensibilidad social", resalta la publicidad oficial, antes de que los más necesitados perciban esa asistencia del Estado. Sobre esta cuestión se avecinan nuevos roces entre el Centro Cívico y el Palacio 6 de Julio.En la Provincia, se quejan de que el municipio capitalino "hace poco" por contener los reclamos sociales.Las protestas de las organizaciones son casi siempre frente al Ministerio de Desarrollo Social provincial y pocas veces en la Municipalidad, argumentan los schiarettistas.Los funcionarios municipales responden que los gobiernos nacional y provincial son los que tienen las mayores responsabilidades en esta cuestión social.Más allá de este tironeo por los pobres, los mestristas tienen el mismo objetivo que Schiaretti: transformar en hechos concretos los anuncios de obras.En Olivos, Mestre escuchó con gesto adusto los elogios mutuos que se volvieron a cruzar el presidente Mauricio Macri y Schiaretti. Aunque, luego del acto, el intendente tuvo su recompensa.Macri lo recibió unos minutos y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, le firmó un plan de pavimentación de más de 600 cuadras en la Capital, con una inversión de 418 millones de pesos.Si bien en el Palacio 6 de Julio están convencidos de que Mestre le sacó réditos políticos a la decisión de plantársele al gobernador para reclamar fondos coparticipables, también entienden que para levantar la imagen de la gestión no hay otro camino que mejorar el estado de la ciudad. Pavada de desafío.Habrá que ver si este convencimiento que existe en ambas administraciones se convierte en realidad. ¿Habrá terminado la etapa de las peleas para darle paso a la gestión? Un interrogante que tiene una amenaza en el horizonte: el año que viene será electoral y el contexto será propicio para alimentar las disputas políticas.

