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Negri-Mestre, la trama desconocida del acuerdo que no fue

A menos de 40 días de los comicios, todas las encuestas y sondeos dan a Juan Schiaretti como favorito para lograr la reelección. El 13 de mayo, habrá radicales a rabiar pidiendo explicaciones sobre cuáles fueron los motivos reales de la perniciosa fractura.

04 de abril de 2019 a las 12:01 a. m.
Negri-Mestre, la trama desconocida del acuerdo que no fue
Cada uno por su lado. Mestre y Negri, candidatos por separado. (La Voz)

En medio de la vorágine que atravesó el tramo final del cierre de listas que terminó sellando la división final de Cambiemos Córdoba, hubo 48 horas en las que un acuerdo impensado estuvo cerca de concretarse.

Sobre la medianoche del jueves 14 de marzo, a menos de dos días de la realización del congreso partidario de la UCR, los teléfonos de dirigentes cercanos a Ramón Mestre y a Mario Negri se activaron.

Se buscaba darle un último masaje cardíaco a Cambiemos antes de que su vida terminara de apagarse. El intento provino de un experimentado radical que se comunicó con ambas partes y propuso una solución que se había explorado antes, pero con otros términos.

La propuesta fue concreta: “Tenemos que parar esta locura. Ramón está dispuesto a conformar una fórmula de unidad”, lanzó el interlocutor, quien aseguró tener la venia del líder del partido para realizar la diligencia. El negrista que escuchó la oferta del otro lado de la línea preguntó algo vital para saber si era posible seguir adelante: “¿Pero Mario encabeza y Ramón acompaña de vice? ¡No me hagás armar una reunión a esta hora para empezar a discutir todo de cero!”. “Sí”, se oyó del otro extremo de la comunicación.

Esa misma noche se produjeron diálogos cruzados entre las cuatro o cinco personas que estuvieron al tanto de la movida. Negri habilitó la negociación y Mestre, de acuerdo con lo que dijeron sus interlocutores, también. El intento de maniobra se realizó lo más sigilosamente posible. Ambos candidatos, sin embargo, no dialogaron esa noche. A través de los negociadores, quedaron en reunirse en las próximas horas, algo que, finalmente, no sucedió.

Mestre y Negri sólo hablaron cara a cara semanas antes del desenlace rupturista. El diputado nacional había propuesto que la fórmula fuera Negri-Mestre o Mestre-Negri, de acuerdo con lo que señalaran las encuestas. El intendente, en cambio, defendió su idea de realizar una interna radical y que de allí surgiera el orden de la boleta. Desde ese momento, no volvieron a dialogar personalmente de una fórmula conjunta.

Claro que la posibilidad barajada aquel jueves por la noche conllevaba volver a discutir todas las nóminas. Incluso, acordar con Héctor Baldassi y Carlos Briner, los vices de Negri y Mestre, respectivamente, nuevas condiciones. Los protagonistas centrales creían que esos problemas podrían resolverse, siempre y cuando se sostuvieran los lugares de cada espacio en lo que sería la nueva lista de “unidad”.

Pero el ímpetu inicial de aquel 14 de marzo se fue desinflando. El incordio terminó siendo la Capital. El otro tramo que había que arreglar para darle forma global al acuerdo.

Luis Juez fue puesto al tanto de las conversaciones de inmediato y aceptó revisar su fórmula capitalina en pos de un acuerdo. La oferta fue directa hacia el mestrismo: que coloquen los dos vices (para la Gobernación y la Intendencia), sin objeciones de apellidos. El nombre de Diego Mestre volvió a sonar como posibilidad para la Capital.

Para ganar tiempo y ante la inminencia del congreso radical, se barajó la posibilidad de posponerlo o de que ese cuerpo decidiera facultar a las autoridades a seguir explorando alternativas. Todavía había tiempo hasta el 23 de marzo, fecha límite para la inscripción de las listas.

Pero desde el mestrismo se planteó que el candidato a intendente tenía que ser Rodrigo de Loredo, en lugar de Juez. Esa defensa cerrada hacia el flamante socio político terminó de sellar la suerte de aquella fugaz negociación. Y coincidió con los días en los que el ahora candidato no terminaba de oficializar su postulación para la UCR.

Ya con las cartas jugadas y las fórmulas conformadas, la última posibilidad de acuerdo se encendió con la llegada a Córdoba de Humberto Schiavoni, el presidente del PRO nacional. El dirigente “amarillo” mantuvo un encuentro con Mestre, previo a la inscripción de las listas. Pero en la reunión sólo hubo reproches y pases de facturas mutuos.

Lo que siguió es lo conocido.

A menos de 40 días de los comicios, todas las encuestas y sondeos dan a Juan Schiaretti como favorito para lograr la reelección. Esos mismos números marcan que una fórmula de unidad opositora estaría disputando la provincia en otras condiciones. El 13 de mayo, habrá radicales a rabiar pidiendo explicaciones sobre cuáles fueron los motivos reales de la perniciosa fractura.