Moore habló de robo de bebés en el Hospital Militar
El ex guerrillero declaró ayer por videoconferencia desde Londres. Dijo que las detenidas embarazadas daban a luz y sus hijos eran entregados.
El ex guerrillero Carlos "Charlie" Moore (59) acaparó ayer la atención en el juicio a Jorge Videla y Luciano Benjamín Menéndez, al punto que consumió toda la jornada para recrear historias que le tocó vivir mientras estuvo detenido, entre 1974 y 1980, en distintas cuevas ilegales de la dictadura en la ciudad de Córdoba; aunque su testimonio giró de manera particular sobre su cautiverio en el Departamento de Informaciones de la Policía (D-2). Moore, ex miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), declaró por el sistema de videoconferencia desde el Consulado argentino en Londres, (reside en una localidad cercana a esa capital), acompañado del titular de la delegación diplomática, Claudio Rojo.Recién por la tarde relató algunos hechos desconocidos en sus declaraciones anteriores: contó que algunas detenidas embarazadas fueron llevadas al Hospital Militar para que dieran a luz, y que los bebés se entregaron a esposas de militares. Sobre esos episodios dijo que las mujeres de los represores no sabían el origen de los niños que tomaban en "adopción". Antes, el ex ERP había reconocido en el banquillo como "personajes públicos" a Videla y a Menéndez; pero recordó a otros que pasaron por el escenario de su detención. Mientras la cámara hacía un paneo, fue reconociendo al "Tucán Yanicelli", al "Gato Gómez", "el Turco Yabour", y a "la Cuca Antón. En otro pasaje de su testimonio, a veces entreverando y apartándose de la pregunta puntual que se le formulaba, contó que el ex capitán Héctor Pedro Vergés (alias "Vargas") llegó a manejar una "financiera" para "blanquear" el dinero y otros objetos de valor que se les sustraía a los detenidos. La financiera era Condecor SA y funcionaba en avenida Colón al 100. Recordó que una noche encontró dentro de una de las oficinas del D-2 una carpeta que habían dejado olvidada los policías al cabo de una reunión. Agregó que una vez solo en el lugar, se puso a leer la papelería y que se trataba de "balances de la financiera Condecor", que manejaban Vergés y otros sujetos. Este tramo del relato dio cuenta de la libertad con la que se movía Moore en el D-2. Sobre su mentado"quiebre" para pasar a colaborar con los genocidas, dijo que, en todo caso, "le convenía hacerse el quebrado" como forma de salvar su vida.

