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Lo peor de la inflación del Indec es que es soporífera

Si el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) quiere que le crean, al menos debería guardar las formas. Adrián Simioni.

19 de septiembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Lo peor de la inflación del Indec es que es soporífera

Si el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) quiere que le crean, al menos debería guardar las formas. En efecto, además de estimar niveles de inflación que resultan inverosímiles, hace años que las cifras que da el organismo tienen la estabilidad de un electroencefalograma plano.

La tabla histórica de inflación mensual argentina es una monótona alternación de dos cifras –0,7 y 0,8 por ciento– salpicada de vez en cuando por un 0,9 por ciento. Esa es la “rutina inflacionaria” del país desde 2010, según Indec, sólo interrumpida en octubre y noviembre de 2011, cuando la inflación mensual fue de 0,6 por ciento.

Más allá de que esos niveles no coincidan con la percepción generalizada, con los índices de consultoras privadas o con los índices oficiales que publican cada vez menos provincias, esta extrema estabilidad de inflaciones mensuales no coincide con lo que pasa en países cuyas estadísticas no están en discusión.

En el infográfico que acompaña a esta nota pueden compararse las variaciones de la inflación mensual de Argentina con las de Chile, Brasil y Estados Unidos.

En lo que va del año, por ejemplo, la mayor inflación registrada en un mes en Estados Unidos ha tenido una diferencia de ocho décimas porcentuales respecto del menor registro. En Brasil, la diferencia entre las dos puntas ha sido de cinco décimas y, en Chile, de seis.

En cambio, en Argentina, entre el nivel más alto y el más bajo apenas hubo dos décimas porcentuales de diferencia. Es como si los agentes económicos argentinos se pusieran de acuerdo para distribuir todos los aumentos de precios en forma milagrosamente pautada. “Aumentá vos este mes la carne, que yo aumento el que viene la leche”.

Curiosamente, antes de la intervención de Guillermo Moreno, las cifras se comportaban en forma muy similar a las de otros países. En 2004, la diferencia entre la mayor y la menor inflación mensual fue de nueve décimas; en 2005, de 11 décimas; en 2006, de nueve décimas; y, en 2007, de ocho décimas.

Como se ve, antes de Moreno, la realidad que registraba el Indec parecía más vívida que la monotonía soporífera de las cifras de hoy, que muchos suponen dibujadas.