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Las redes sociales fueron clave para la organización

Miles de ciudadanos conectados coordinaron la movilización a través de Facebook y Twitter. Es inédito en el país, dicen los especialistas.

16 de septiembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Las redes sociales fueron clave para la organización
Facebook. Es la red social más popular de América latina y la principal en Argentina. Los usuarios expresaron sus demandas y consiguieron organizar las movilizaciones del jueves en diferentes puntos del país.

Teresa es jubilada y cobra "la mínima". Defiende su derecho a disentir con el Gobierno. Sergio es estudiante, dice que no se siente representado por los políticos en el poder. Stella, "una simple ama de casa", quiere un mejor futuro para sus hijos. Viven en diferentes lugares y nunca se encontraron cara a cara, pero tienen algo en común. Junto con otros 14 mil miembros, integran uno de los grupos en Facebook que convocó al multitudinario cacerolazo del último jueves. En Córdoba, la protesta sonó fuerte y reunió a 20 mil personas.No hubo una consigna única. Las voces fueron múltiples y se hicieron escuchar a la misma hora y de manera simultánea en varias ciudades del país, demostrando una inédita capacidad de organización y coordinación.Al origen del cacerolazo hay que buscarlo en los muros y grupos de Facebook, la red social a la que se conectan unos 19 millones de argentinos, el 86% de la población conectada en el país. Allí comenzaron los debates y las conversaciones para lanzar la convocatoria. Los mensajes circularon por cadenas de E-mail y resonaron en Twitter, donde la palabra "cacerolazo" registró un pico de más de 90 mil menciones.Según Vanina Berghella, periodista especializada en medios digitales y profesora de la Universidad Católica Argentina, la movilización de grupos autoorganizados a través de canales digitales constituye un hecho inédito en el país."Es la primera vez que ocurre algo así a nivel nacional, me sorprendió porque no imaginaba que iba a tener tanta masividad", dice.Hechos similares ocurrieron ya en otros lugares del mundo. Los antecedentes más cercanos remiten al movimiento de indignados en España, en 2011, o los alzamientos populares de la Primavera Árabe.Guadalupe López, docente de la Universidad de Buenos Aires y autora de Facebook es el mensaje , sostiene que la modalidad de protesta marca un hito porque los ciudadanos están diciendo "de una forma innovadora y contundente" que quieren ser escuchados.Las cacerolas en las calles revelan también la crisis de representación de los partidos políticos, que históricamente canalizaron la participación.Los dirigentes opositores recién se sumaron a la convocatoria cuando ya estaba en marcha. "Esto da cuenta de que los políticos no están comprendiendo el potencial que tienen las redes sociales. No tienen respuestas y propuestas", sostiene López.Las herramientas digitales están abriendo un escenario completamente nuevo, al ampliar la capacidad de vincular a personas comunes y corrientes. "Las redes sociales posibilitan la conexión de personas a bajo costo y en tiempo real. Son estructuras que permiten la organización de grupos de una manera distinta", indica López.La masificación de Facebook está ampliando las posibilidades de participación y abre espacios de diálogo intergeneracional. "Hay jubiladas que están en esa plataforma. Ese es su lugar de expresión", señala. Gobierno y oposición. Berghella destaca el debate político que se observó en los muros de Facebook. En muchos casos polarizados, en otros desordenados o sin lógicas claras. Sin embargo, para ella se trata de un mensaje que "no se puede desatender, porque hay gente que se quiere expresar en otro entorno". Si el rol de los partidos de oposición quedó desdibujado por la espontaneidad de la movilización, la postura que adoptó el Gobierno deja todo un mensaje. El viernes, el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina descalificó las protestas callejeras: "Les importa más lo que sucede en Miami que lo que ocurre en San Juan", sostuvo.Berghella no está de acuerdo. Para ella, la respuesta del Gobierno debería atender las demandas sociales, pero no de manera despectiva. "La gente reclama diálogo, hasta ahora hemos tenido un monólogo muy fuerte", dice.El rol de los medios en la amplificación de las demandas sociales tampoco puede soslayarse en el análisis de la protesta. "Si no fuese por la repercusión de los medios, habría mucha gente que no se enteraría", dice Berghella.La protesta, para las especialistas, da cuenta de un malestar y una necesidad que tiene que ser escuchada. "En algún sentido la sociedad está empoderada con las redes sociales", afirma López. Pero también presenta desafíos: "Nos estamos organizando sin organizaciones y estamos teniendo una voz, pero esto se tiene que convertir en una propuesta", concluye.