La violencia social impacta en la salud de niños y adultos
Insomnio, pánico o ansiedad y hasta enfermedades cardiovasculares pueden ser algunas secuelas del temor sufrido. Crisis de valores e inequidad en la base del problema.
Aunque poco a poco Córdoba comience a retomar su fisonomía habitual después del dique social que se rompió esta semana e inundó de violencia, miedo e impotencia a todos los ciudadanos, hay heridas en la población que van a tardar en ser restañadas. Así lo advirtieron a La Voz del Interior los profesionales María Elena Cordera, licenciada en Psicología y hasta junio pasado profesora de Psicología Evolutiva infantil en la UNC; y Carlos Presman, médico clínico del Hospital Nacional de Clínicas. Agudos o crónicos, visibles o invisibles, ambos profesionales señalaron que una conmoción social como la vivida en Córdoba tiene efectos y deja huellas en la salud física y psíquica de la población adulta e infantil, a lo que se suma una profunda crisis de valores."El impacto en los chicos es muy importante, porque si bien suelen ver escenas violentas en la televisión o en películas, eso no ocurre en su realidad, en su entorno cercano, en su propio contexto, como pasó ahora", indicó Cordera."Y esto afecta a los chicos de todos los sectores sociales, tanto a los que fueron espectadores como a los que de alguna manera estuvieron incluidos en estas circunstancias", precisó."Por un lado, porque ante una disrupción como ésta, los adultos nos sentimos desbordados y paralizados y no podemos contener a los niños, ni podemos darles una respuesta a su miedo porque nosotros también estamos asustados", señaló. "Lo único que pudimos hacer fue encerrarnos", describió. Anomia y valores en crisis Pero la psicóloga también subrayó las consecuencias vinculadas con la crisis de valores que subyace al estallido social. "Lo que pasó pone en foco la falta de cohesión, la anomia y por dónde pasan los valores que hoy estamos manejando", dijo."Hay un profundo análisis que hacer de la transmisión de valores que estamos brindando, que no parecen ser el respeto, la solidaridad, la cooperación o el altruismo", consideró. Y advirtió que, en ese contexto, "esto no fue algo de hoy, sino que se viene gestando desde hace mucho tiempo al no transmitir modelos de identificación basados en el respeto a los demás y a las normas". Estrés postraumático Presman, por su parte, destacó que "la violencia como síntoma social es consecuencia de la inequidad". "La desigualdad es una de las causas primarias de la violencia, al igual que de la enfermedad. Y a ese hallazgo lo hizo a la OMS, al aplicar el índice de Gini y determinar que ante menor desigualdad hay menos violencia y menos enfermedad", puntualizó. Sobre el impacto de situaciones violentas en la salud de los adultos, el profesional explicó que lo que suele presentarse es el denominado trastorno por estrés postraumático. "Suele sobrevenir luego de circunstancias en las que se percibe un riesgo para la propia vida o la de los seres queridos, o cuando hay una amenaza a la integridad física o a los bienes". Insomnio, trastornos gastrointestinales, dificultad respiratoria, crisis de pánico o de angustia, así como trastornos cardiovasculares (incluyendo el riesgo de infarto y muerte súbita), son algunas de las posibles secuelas detalladas por Presman. "Y esto vale tanto para los que recibieron agresiones en forma directa, como para los espectadores, y para los incluidos y los excluidos", aseguró.

