La esperanza de que el que venga no desilusione
El primer voto. Al principio la emoción era la esperada; muchas ideas en la cabeza: reclamos, enojos, ideas, conclusiones.
Al principio la emoción era la esperada; muchas ideas en la cabeza: reclamos, enojos, ideas, conclusiones. Pero llegó el momento en el que ya quería que esto terminara, demasiada propaganda y un panorama que parecía un teatro armado que ayer iba a terminar. Un teatro que es ficción, porque se escuchan cosas que nunca sucedieron y muchas otras que nunca pasarán. Llegó el domingo y las elecciones invadieron todo. Generaban una mezcla de interés y cansancio. Luego voté convencida, pero no porque sea "lo mejor" sino porque elegí lo que, creo, es lo "menos peor".Opté por la esperanza de que el que venga no desilusione (en realidad el sentimiento de desilusión me invade desde que comencé a entender la realidad). De los candidatos el problema era que no conocía a varios, en parte irresponsabilidad propia pero también de la educación que se brinda.Lo que espero, en definitiva, es un resultado que no me asuste.Es fuerte siendo adolescente tener esperanza de que con el próximo gobierno no nos vaya mal.La boleta única me pareció un instrumento muy sencillo. Incluso, para la gente mayor tampoco es difícil de usar, nada de otro mundo.Es increíble la cantidad de cosas que pasan por la cabeza de uno cuando va a votar, y más si es por primera vez.

