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Fabrissin ratificó los despidos y no descarta denunciar a Jalil

El intendente de Unquillo confirmó que los empleados cesanteados son “algo más” de 64, y no los 180 que se mencionaban inicialmente. Acusó presiones para no investigar a su antecesor en el cargo.

05 de enero de 2016 a las 12:02 a. m.
Fabrissin ratificó los despidos y no descarta denunciar a Jalil
Vigilados. La sede municipal tuvo ayer fuerte custodia policial para evitar posibles desbordes (Antonio Carrizo/LaVoz).

El nuevo intendente de Unquillo, Jorge Fabrissin (Unión por Córdoba), resolvió, entre sus primeras decisiones a cargo del Ejecutivo, llevar a cabo un recorte de personal municipal y responsabilizó del mismo a la "pesada herencia" que dice haber recibido de la gestión de Germán Jalil (Frente Cívico), su antecesor en el cargo. La respuesta al pago de salarios, que se había complicado, la encontró en el gobierno de Juan Schiaretti, días después de que este asumiera el Poder Ejecutivo de la Provincia. En diálogo con La Voz del Interior, Fabrissin se refirió a las versiones que indicaban que había decidido no renovar los contratos de unos 180 empleados del municipio. Aclaró que "no son 180 contratados despedidos como indican los empleados que están manifestando" en Unquillo. "Son algo más de 64 y esto se debe al insostenible gasto municipal heredado de la gestión de Germán Jalil", dijo.Aunque no lo confirmó, tampoco descartó la posibilidad de denunciar ante la Justicia a la gestión anterior, para que se investigue en ese ámbito si hubo irregularidades.Sin embargo, advirtió que hay fuertes presiones para que no avance en ese sentido."Algunos no quieren que se investigue por corrupción a la gestión anterior, que estaba en manos de Germán Jalil, por eso las presiones y amenazas que se mezclan en el conflicto laboral", opinó. En ese marco, acusó a su antecesor de haber dejado algunos de sus exsecretarios en planta permanente del municipio. "Por eso no quieren que se investigue", expresó. Auxilio y despidos El intendente recordó que para pagar los sueldos de diciembre tuvo que pedir auxilio económico a la Provincia. Además, puntualizó: "No es inconsulta la decisión que he tomado para con los empleados y no me pueden decir que los he cesanteado. Ni el 100 por ciento de los ingresos municipales alcanza para pagar todos los sueldos. Esa es la explicación a la medida que tomé", insistió el intendente.En relación con las reparticiones donde se llevaron a cabo los despidos, Fabrissin reveló que los empleados despedidos "no pertenecen a áreas sensibles tales como dispensarios, centros de cuidado infantil, ni comedores municipales". Por el contrario, señaló que hay contratos vencidos el 31 de diciembre que corresponden a áreas deportivas y culturales "que no son imprescindibles o que no tienen la centralidad de los que mencionaba antes. Es ahí donde aplicamos una reducción de personal".Por otra parte, señaló que el fuerte temporal que golpeó a las Sierras Chicas el verano pasado, en el caso particular de Unquillo, hizo que "no se pueda disponer de un peso más para mantener empleados puestos a dedo en la gestión anterior", porque hay otras prioridades que atender."Como si fuera poco, tenemos inconvenientes para garantizar la recolección de residuos de los vecinos de la localidad. Más allá de eso, hemos hecho un gran esfuerzo desde la gestión, no sólo para cumplir, sino también para empezar a mejorar los servicios públicos para todos los habitantes de Unquillo", puntualizó. Reclamos Consultado sobre las manifestaciones que están llevando adelante los empleados despedidos, expresó su convencimiento de que "van a seguir las medidas de fuerza por tiempo indeterminado", pero aclaró que de su parte no habrá intentos por censurar ningún movimiento de los empleados. "Los trabajadores tienen derecho a manifestarse cuando no comparten decisiones de gestión. Eso nunca estuvo en discusión", aclaró.Por otra parte, Fabrissin comentó que sus colaboradores fueron testigos de amenazas que recibieron los empleados que sí quieren trabajar y que están poniendo su esfuerzo diariamente. Explicó que justamente por esa razón denunció a una delegada gremial y puso los hechos en conocimiento de la Justicia, para que investigue. "El límite es la agresión, la presión y la intolerancia sobre los que trabajan", opinó Fabrissin."Lo que no voy a permitir es que los manifestantes presionen o, en el peor de los casos, agredan a los empleados que sí tienen interés en trabajar y cumplir con sus compromisos laborales", indicó, para finalmente agregar: "No me caben dudas de que el derecho a huelga es legítimo, pero también es legítimo el derecho al trabajo".