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Entre un sistema agotado y las malas prácticas

El ex piquetero kirchnerista Luis D’Elía se atribuyó una frase que había usado un periodista para definir el espantoso escrutinio de los comicios en Chubut. Carlos Paillet.

31 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Entre un sistema agotado y las malas prácticas

El ex piquetero kirchnerista Luis D'Elía se atribuyó una frase que había usado un periodista para definir el espantoso escrutinio de los comicios en Chubut. Más allá de la autoría, la comparación es interesante: "En las elecciones de Brasil escrutaron 110 millones de votos en cuatro horas y en Chubut no pueden terminar con 300 mil votos". Lo había manifestado un día después de los comicios en la provincia patagónica. Hoy se puede decir que pasaron 10 días y el escenario chubutense sigue enredado y camino a una judicialización.¿Son fallas de un sistema electoral que hace agua o se mezclan también maniobras de mala fe, para direccionar un resultado frente a una diferencia exigua? Ambas cuestiones están bajo la lupa. Con apenas el uno por ciento del padrón electoral nacional, la provincia gobernada por el justicialista disidente Mario Das Naves viene siendo noticia desde antes del domingo 20. ¿Las razones? El enfrentamiento en las urnas del mandatario patagónico con la lista que apadrinó la presidenta Cristina Fernández.Ya se había nacionalizado la contienda en Catamarca, donde la Casa Rosada se anotó el primer triunfo del calendario 2011. Y sucederá en otros distritos de similares carac-terísticas de confrontación, como Santa Fe, que vota el 24 de julio, y Córdoba, aún sin fecha.Pero el año electoral viene agitado y Chubut, aunque con esa incidencia mínima en el padrón general, ya tumbó a un presidenciable: el propio Das Neves. Medio gabinete nacional se involucró en el resultado todavía incierto y ayer desembarcó en Rawson, para "controlar" el escrutinio, el apoderado nacional del PJ, Jorge Landau, quien de hecho puso fichas a favor del candidato a gobernador del Frente para la Victoria. En medio de estos desencuentros ha quedado el electorado, que extenderá su desconfianza más allá de quien gane. La apatía y el pesimismo se agigantan con estos novelones.