Entre los salvatajes y las contradicciones judiciales
El último fallo de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba parece haber dejado planteado el caso Río Tercero en el marco de una fuerte contradicción. Fernando Colautti.
Judicialmente, la causa de las explosiones de 1995 en la Fábrica Militar de Río Tercero sigue impune. A 15 años, los riotercerenses no tienen una respuesta con la que cierren aquella herida que les tajeó su historia. El último fallo judicial, de la Cámara Federal de Córdoba, parece haber dejado planteada una fuerte contradicción. Por un lado, el tribunal ratificó el criterio original del juez Oscar Valentinuzzi al avalar su hipótesis de que se trató de un atentado planificado, con la intención de borrar pruebas del contrabando de armas de esos años. Los seis procesados que quedan en la causa lo están por esa sospecha. Pero a la vez, la misma Cámara resolvió reducir esa sospecha al ámbito de la empresa Fabricaciones Militares. Al dictar la falta de mérito al ex presidente Carlos Menem y el sobreseimiento a un ex funcionario de Defensa, pero manteniendo el criterio de que fue una voladura programada, dejó el cuadro como si todo hubiera sido urdido dentro de ese ámbito fabril. Así, nadie parece haber dado una orden. La Cámara Federal le puso un techo a las imputaciones y dejó adentro de la causa sólo a mandos medios y hasta inferiores. Más allá de nombres y cargos, si fue un atentado, ¿tenía sentido y era posible sin órdenes o necesidades "superiores"? Le costará a los riotercerenses creer que si fue intencional y provocado, haya sido una decisión sólo interna en Fabricaciones Militares. Y si así llega la causa a juicio oral, puede que resulte difícil de sostener las acusaciones.

