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Entre Belgrano y Néstor Kirchner

La danza de episodios de alto impacto público había despertado expectativas sobre el tono que le iba a imprimir a su discurso la presidenta Cristina Fernández. Carlos Paillet.

28 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Entre Belgrano y Néstor Kirchner

La danza de episodios de alto impacto público había despertado expectativas sobre el tono que le iba a imprimir a su discurso la presidenta Cristina Fernández, ayer, en Rosario; pero la mandataria defraudó otra vez a los que esperaban anuncios esclarecedores a tono con la compleja realidad cotidiana de los argentinos. Cristina se ciñó en gran medida a evocar el bicentenario de la creación de la Bandera Nacional y a recordar a su difunto marido. Pidió de manera enfática "justicia" por los muertos en la tragedia ferroviaria de Once, pero eludió hábilmente cualquier responsabilidad del Estado en esa catástrofe. En cambio, derivó en los jueces la obligación de dar la respuesta que esperan y demandan los familiares de las víctimas: ¿quién es el culpable de aquel escenario de muerte y mutilación? Entre sollozos, la Presidenta afirmó que la tragedia de Once tiene "nombre y apellido", aunque insistió en que el Poder Ejecutivo tomará decisiones una vez que se pronuncie la Justicia, a la que, en un arranque de sobreactuación, le dio el perentorio plazo de 15 días para que se expida. El Gobierno nacional se ha presentado como querellante en esta causa, lo cual, a menos que un juez astuto y decidido rechace esa petición, lo deja a salvo de una acusación por lo sucedido.Pero hay otras cuentas pendientes sobre rubros sensibles, que incluyen hasta quejas de naciones vecinas afectadas por las políticas pergeñadas desde la oficina a cargo del duro de Guillermo Moreno. El presidente uruguayo, José Mujica, ha advertido que las relaciones comerciales con Argentina son "muy complicadas" por las restricciones impuestas al comercio. A su vez, parlamentarios de Paraguay fueron más incendiarios y calificaron de "delirante e incoherente" al gobierno de Cristina Fernández y afirmaron que la Argentina aplica trabas a sus exportaciones. Ninguna reacción oficial se escuchó desde la cuna de la Bandera. Las denuncias que penden sobre el vicepresidente Amado Boudou por presuntos negociados incompatibles con su función son rigurosamente obviadas no sólo por el propio involucrado, sino también por la Casa Rosada. La Presidenta tendría que dar un gesto en algún sentido: para defender o disciplinar a su vice. Es incomprensible que la profusa difusión que ha tenido este caso de transacciones dudosas no haya merecido todavía una módica mención pública de las partes salpicadas.Cristina hizo la diferencia ayer con Malvinas, al ratificar el reclamo de soberanía sobre las Islas. Pero incurrió en una desconsideración: habló de respaldo "regional" en esta patriada, mientras Mujica pone el grito en el cielo por la prepotencia de Moreno y Lugo manda a su parlamentarios a pegar por los mismo destratos.