El portazo y la foto
De la Sota volvió a marcar diferencias con los K, al retirarse molesto del encuentro de gobernadores del PJ.
Con pocas horas de diferencia, el gobernador José Manuel de la Sota generó dos hechos con los cuales espera recuperar protagonismo político, en un escenario local salpicado por el escándalo de la caída de la financiera CBI: se retiró antes del postre de la cena de gobernadores peronistas y se sacó otra foto con el intendente capitalino, el radical Ramón Mestre. Sobre su portazo (para decirlo de manera figurativa, porque se retiró saludando amablemente a todos) en la reunión de gobernadores oficialistas, sólo De la Sota sabe si pecó de ingenuidad o fue convencido de que era una oportunidad para mostrar sus diferencias con los K, siempre pensando en no abandonar su aspiración presidencial en un escenario interno del PJ que hoy no lo tiene anotado entre los principales aspirantes a suceder a la presidenta Cristina Fernández.Antes de ingresar a la cena, De la Sota dijo que pretendía un peronismo "abierto" y "sin subordinación" al Gobierno nacional.Esa definición está desnuda de lógica para el credo peronista. El movimiento que fundó Juan Domingo Perón convirtió en una regla de oro el axioma: quien gobierna, conduce al partido. Hasta el PJ cordobés siempre respetó a rajatabla esa norma.En este contexto, es difícil pensar que el kirchnerismo permita que el partido oficial deje de ser un instrumento más de poder, como lo viene siendo desde hace una década.Según sus operadores, De la Sota fue al encuentro con la promesa de que se iba a poder discutir de política sin los límites que marcan los K. Si la hubo, esa promesa se terminó cuando De la Sota vio ingresar al quincho de la dependencia del Ejército donde se realizó la cena, en el barrio porteño de Las Cañitas, al influyente secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, con quien el gobernador no tiene una pizca de afecto personal ni coincidencia política.Si no cambian las condiciones, De la Sota no integrará la futura conducción del PJ, que encabezará el jujeño Eduardo Fellner. Así, quedará como el único gobernador peronista de una provincia importante que no está alineado con el Gobierno.No obstante, la negociación no se cerrará hasta el 10 de mayo, cuando el congreso partidario consagrará a las nuevas autoridades. De la Sota pretende que se le abra una puerta en el Gobierno para acordar algunos de los reclamos que su administración le hace a la Nación. La realidad marca que es difícil que el kirchnerismo modifique su postura intransigente con quienes le reclaman algo. Para los K, De la Sota seguirá integrando la lista de los enemigos, sitio que al gobernador no le desagrada políticamente. Beneficio mutuo Antes de tomar el vuelo de regreso a Córdoba, De la Sota armó el encuentro con el intendente Mestre. El contenido de la gacetilla oficial que distribuyó el Gobierno provincial marca que la reunión tuvo más connotación política que resultados concretos: un repaso de obras y proyectos que ambos gobernantes ya revisaron en la reunión que 10 días atrás mantuvieron en Buenos Aires. Más allá de las explicaciones oficiales sobre los resultados para las gestiones, la foto le sirvió más a ambos gobernantes en lo político. Cada tanto, el gobernador y el intendente capitalino se ven urgidos a enviar señales –primero, a sus propios partidos– de que están sentados en el centro de la escena. En este aspecto, le sirve más a Mestre, que debe lidiar con diferentes grupos internos en el radicalismo. En cambio, en el PJ hoy nadie puede discutir el liderazgo del gobernador.Le sirvió tanto a De la Sota como a Mestre sacar al menos por un día del primer plano de la atención mediática el escándalo de CBI, en el cual cada día se menciona a más involucrados y ello salpica a algunos funcionarios provinciales y municipales.De la Sota y Mestre coinciden en quejarse de que a esta causa judicial se le brinda más repercusión política que la que verdaderamente tiene. Esta apreciación pública no va de la mano con la preocupación con la que se siguen las repercusiones del caso en el Centro Cívico y en el Palacio 6 de Julio. Tanto que ayer obligó a otra foto entre el gobernador y el intendente.

