El inevitable desafío de la promoción social
Resolver la problemática social del desempleo, la pobreza y la exclusión se proyecta como el gran desafío para los próximos gobernantes.
Resolver la problemática social del desempleo, la pobreza y la exclusión se proyecta como el gran desafío para los próximos gobernantes. Y si bien es una cuestión de alcance nacional, el próximo gobernador deberá afrontar fuertes demandas. Los datos definitivos del Censo Provincial 2008, difundidos la semana pasada, muestran que la pobreza estructural alcanza a demasiados cordobeses y no sólo en el norte, Traslasierra y la Capital. Las cifras, aunque orientadas esencialmente al tema vivienda, confirman las estadísticas que desde hace años evidencian la persistencia de la pobreza, el desempleo y la falta de expectativas de los sectores más vulnerables. En toda la provincia hay más de un seis por ciento de habitantes con necesidades básicas insatisfechas. Trasladado a cantidades concretas, asusta: son 240 mil comprovincianos.Con el crecimiento económico no alcanza, por más que sea una condición básica. En los últimos años se recuperó la industria automotriz, crecieron las altas tecnologías, se potenció la construcción y el campo siguió facturando. Aumentaron las exportaciones y las inversiones, así como mejora la infraestructura vial. Y la refinanciación de la deuda pública ya alivia el presupuesto de la Provincia. Sin embargo, esto no se traduce en promoción que permita salir de la pobreza a sectores sociales postergados.Se genera riqueza que no se distribuye, y no sólo por errores u omisiones de los gobernantes. Hay cuestiones estructurales complejas de resolver. Así, amplias franjas de jóvenes sin formación no tienen cómo insertarse en el mercado laboral. Mientras las empresas de informática advierten sobre la carencia de los profesionales que precisan, miles de personas no calificadas están a la intemperie laboral.Si el acceso a la vivienda y a la educación son pilares para que los pobres dejen de serlo, deberán ser prioridades que hoy no lo son, al menos como políticas permanentes.Estudios de empresarios muestran que en los últimos dos años, en Córdoba se otorgaron más permisos para edificar que en la Capital Federal y en Rosario. ¿Cuánto de esa inversión va a viviendas sociales? Muy poco. Desde la década de 1990, la Nación viene regando de universidades públicas de dudosa necesidad el conurbano bonaerense, las privadas florecen y la oferta académica de Córdoba es llamativa. Pero el nivel de la escuela pública y la deserción desde la primaria son la contracara.Los planes sociales son necesarios, pero no pasan de ser paliativos. Las políticas de largo plazo con planes e inversiones en vivienda y educación son camino obligado. El crecimiento general y el alivio en las cuentas públicas ayudan. El desafío es impostergable.

