El cospel ya produjo un choque en el viaje de Giacomino a Mestre
Sin exponer razones fundamentadas, Giacomino decidió que eliminar el cospel era una necesidad imperiosa. Virgina Guevara.
La transición entre Daniel Giacomino y Ramón Mestre comenzó el martes con una reunión muy cordial, a la que el futuro intendente prefirió no asistir. Luego del encuentro, quedó en el despacho principal del Palacio 6 de Julio un minucioso pedido de informes sobre cada uno de los puntos problemáticos de la administración municipal y una única solicitud expresa de los radicales: que no se avance en la implementación del nuevo sistema de cobro del transporte urbano, ya que Mestre planea revisar el contrato firmado en julio pasado con Siemens IT, fruto de la licitación más cuestionada de la gestión Giacomino. Dos días después de que el actual intendente asegurara que facilitará al máximo la transición, un comunicado municipal anunció que el 11 comienza el reparto de 600 mil tarjetas gratuitas para el pago del boleto, con el objetivo de que el cospel sea un recuerdo al momento de la asunción de Mestre. Demás está decir que para entonces el intendente electo no podrá revisar nada –no, al menos, sin consecuencias judiciales–, porque el contrato estará en plena ejecución.Sin exponer jamás una razón fundamentada, la gestión Giacomino resolvió que eliminar el cospel era una necesidad prioritaria e impostergable y puso en esa licitación un empeño que casi nunca mostró en otros propósitos. El momento elegido no parece el más propicio. No sólo porque quedan nueve semanas de gestión, sino porque las licencias del transporte están venciendo, la ciudad se encuentra a las puertas de un rediseño de su sistema de transporte, en pocos meses habrá una licitación internacional de todos los corredores y Mestre ya anunció que encarará la privatización de la empresa Tamse. Todo puede cambiar en materia de movilidad y parece que Giacomino quiso garantizar alguna certeza: los cordobeses no saben cómo van a viajar en el futuro, pero sí saben cómo van a pagar.Las condiciones de la licitación tampoco fueron las ideales. Siemens IT, actual prestataria del sistema de pago, fue la única oferente. Elevó dos ofertas como parte de una UTE con la firma Metronec, pero esa sociedad ya estaba disuelta al momento de la adjudicación. En el medio hubo dictámenes en contra del Tribunal de Cuentas, una denuncia penal y un pedido de los concejales para que no se firme el contrato con Siemens. Para peor, en la era del abaratamiento de la tecnología, el nuevo sistema será más caro que el actual, más caro que la tarifa máxima fijada en el pliego y más caro también que en casi todas las demás ciudades del país: 8,4 por ciento del precio del boleto. Siemens cobrará unos 400 millones de pesos en 10 años, a pagar por los pasajeros. Lo que aún no se sabe es cómo se resolverá ahora la diferencia que en breve habrá que empezar a pagarle a la empresa.Ése es el primer desencuentro de fondo entre Mestre y Giacomino. Pero el boleto ya ofrece otro punto de discrepancia más coyuntural: mañana las empresas de transporte solicitarán una tarifa de casi 3,50 pesos. El intendente actual –en plena campaña por una banca en Diputados– pretende cajonear el pedido y, cuanto más, calmar a las prestatarias con fondos municipales. El que está por asumir exige que el boleto suba ahora, para reservar los escasos recursos municipales y para no debutar con un aumento. Con todo, la transición gentil parece estar perdiendo el "bondi".

