Cristina intentó encubrir el golpe y pidió más esfuerzo
La Presidenta proyectó una mayor presencia del kirchnerismo en el Congreso y comparó los números de ayer con 2009 a la hora de interpretar el revés.
Buenos Aires. Disimular el impacto de la derrota cuantitativa nacional y bonaerense, en particular, a partir de proyectar cómo quedaría la Cámara de Diputados y de equiparar la situación a la de las legislativas de 2009 fue el objetivo que se propuso la presidenta Cristina Fernández al hacer su particular lectura política del revés en las Paso. El forzado clima festivo de los militantes, funcionarios y ministros que colmaron el Salón Montserrat del Hotel Intercontinental, histórico y cabalístico búnker electoral del kirchnerismo, del mismo modo que el discurso de la Presidenta más de media hora después de que lo hiciera el gran ganador Sergio Massa, contrastaban con la indisimulable preocupación en el rostro de la siempre expresiva, en un sentido u otro, diputada Diana Conti, aquella que lanzó el "Cristina eterna". Hasta el momento del discurso, flanqueada por el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el primer candidato a diputado Martín Insaurralde, con el siempre jocoso Amado Boudou y los candidatos porteños Daniel Filmus y Juan Cabandié, además de otros cuatro funcionarios, la Presidenta permaneció durante dos horas y media en el piso 19 del hotel, junto a familiares. Desde allí, con el secretario Carlos Zannini, siguió el discurso de Massa. Un piso más abajo, Scioli e Insaurralde; y en el 16, los ministros. Puesta en plan de atenuar el golpe, Cristina Fernández apeló primero a la previsible lectura de que el Frente para la Victoria es la "primera fuerza política" nacional. También a la proyección de los resultados con los que el FPV "aumenta o mantiene" la cantidad de diputados y senadores. Detrás, una proyección de los guarismos indicaba que de 34 diputados que pondría en juego, el oficialismo pasaría a tener 39, mientras que la UCR y aliados se mantendrían en 22, y así con los demás.Después valoró al candidato Insaurralde, al que, dijo, "desconoce entre 20 y 25 por ciento" del electorado. Llamó a "redoblar esfuerzos" hacia las legislativas del 27 de octubre. Y en tres ocasiones, recordó 2009, cuando en las legislativas Néstor Kirchner perdió en el primer distrito del país ante Francisco de Narváez. "Y sin embargo, acá estamos", remató. Antes de insistir en dos oportunidades en diferenciarse de la oposición, en particular de Massa, aunque sin nombrarlo: por un lado, cuando dijo: "No esperen que en estos dos meses y medio que vienen vamos a prometer lo que no podríamos hacer"; y, por otro, cuando se puso en el papel de David, que el tigrense hizo suyo en su pelea con el Gobierno: "Ser gobierno, dar respuestas a diario y tener a los medios en contra, eso es ser David".
Única oradora
La Presidenta proyectó una mayor presencia del kirchnerismo en el Congreso y comparó los números de ayer con 2009 a la hora de interpretar el revés.

