Bienvenido el debate
En una sociedad bombardeada por consignas y propagandas de dudosa credibilidad y casi imposible concreción, no es un dato menor que Oscar Aguad y Carolina Scotto, debatieran con convicción, sin chicanas y golpes bajos.
En una sociedad bombardeada por consignas y propagandas de dudosa credibilidad y casi imposible concreción, donde parece ser mas importante el eslogan de los creativos publicitarios que la impronta y lo que piensan los propios candidatos, no es un dato menor que Oscar Aguad y Carolina Scotto, debatieran con convicción, sin chicanas y golpes bajos. Es cierto, ni una provincia, ni un país se paralizan frente a un debate, ni los medios hacen un pico de rating , quizás porque la gente ya está hastiada de que le mientan y se le burlen en la cara. Pero en democracia, la única herramienta que tenemos es el voto y es válido este mecanismo para discutir ideas. Algo que en democracias mas avanzadas resulta normal, aquí, que un par de candidatos se presten a confrontar propuestas resulta plausible.Esta claro que la gente no parece castigar con el voto al candidato que se rehúsa a debatir, utilizando para ello cualquier argumento, por mas insólito que este sea. Por eso primó la reticencia de Juan Schiaretti, que al verse arriba en las encuestas prefirió no exponerse y el cálculo electoralista del comando del Pro, que decidió guardar a Héctor Baldassi, un candidato que por el hecho de no venir de la política se supone que tiene algo para decir. De todos modos, las responsabilidades no son las mismas, uno es un ex gobernador, que debería debatir como una obligación cívica. La sensación que es que el debate, a veces, humaniza y acerca a los candidatos. Y que dos políticos que tienen visiones tan distintas como Scotto y Aguad, pueden disentir y al mismo tiempo tratarse con respeto. Algo que en este país últimamente se ha perdido.
*Periodista de Radio Mitre Córdoba

