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Atención: laboratorio abierto al público

Los propios Kirchner dicen que Santa Cruz está quebrada, luego de haberla manejado durante 25 años. El pecado de no “armonizar” como Anses exigió a Córdoba. 

24 de abril de 2017 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Atención: laboratorio abierto al público

Hay discusiones que quedan para siempre en la historia. Jamás se saldan. Sucede en todas partes. En Argentina, un montón. Con el kirchnerismo pasa eso. Tras gobernar 15 años, el debate se parte en mitades paralelas.

¿El éxito inicial de Néstor Kirchner fue suerte y soja y haber recibido un país con el déficit fiscal licuado y que no tenía que pagar deudas por un default ya declarado? ¿O fue producto de un acierto en las políticas elegidas y de la maestría con que las impuso?

¿El aumento sin freno y constante del gasto público y el consecuente déficit, creciera o no la economía, estaba condenado a agotarse en emisión e inflación 
o endeudamiento interno o externo? ¿O era la garantía de avivar para siempre la demanda interna y el crecimiento eterno?

Se pueden agregar innumerables temas. Siempre aparecerán hipótesis contrarias. Hay una fundamental: ¿Cristina Fernández dejó una bomba, una herencia horrible, que Mauricio Macri, por ahora, ha podido sortear? ¿O la expresidenta logró por segunda vez (la primera fue Menem-De la Rúa) una transición a gobierno de otro color sin caos total?

Son preguntas para las que es muy difícil obtener respuestas contundentes y a la vez compartibles por una mayoría bien amplia de la sociedad.

Es posible que en Santa Cruz, fiscalmente quebrada, haya respuestas. El viernes, ante una turba furiosa por el no cobro de salarios –en una provincia que los propios Kirchner dicen que está quebrada luego de haberla manejado durante 25 años– y ante el peligroso ataque sufrido por miembros de la familia Kirchner en la residencia oficial, un gobierno kirchnerista ordenó tirar las balas de gomas y los gases lacrimógenos de los que siempre acusó a otros. Hasta ellos terminaron sin poder pagar sueldos y “reprimiendo”.

Nuestro Primer plano de hoy apunta justo a eso: a escudriñar el manejo de una provincia que duró mucho, pero no parece haber llegado muy lejos.