Temas del día:

Yo sí sé quién fue Hugo Wast y me importa

Hugo Wast pertenecía a los sectores más reaccionarios de la Iglesia argentina y desempeñó numerosos cargos políticos durante la llamada “década infame”. Sebastián Klor.

26 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Sebastián Klor (Doctorando de Historia)
Yo sí sé quién fue Hugo Wast y me importa

La propuesta elevada por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), de cambiar el nombre de la calle Hugo Wast, en el Cerro de las Rosas de la capital provincial, dignifica a los cordobeses en general y a la cultura argentina en particular. La propuesta se basa en la reconocida militancia antisemita del escritor cordobés. Efectivamente, Gustavo Martinez Zuviría, más conocido por el seudónimo de Hugo Wast, escribió obras literarias de neto corte antisemita. Por ejemplo, en sus novelas El Kahal y Oro (1935) se manifiestan todos los estereotipos negativos del judío. El 7 de septiembre de 1935 se publicó en el diario Los Principios una carta de Wast dirigida al director de ese periódico. Allí se quejaba de que poderosos grupos judíos de Buenos Aires –a los que identificaba con el supuesto "Kahal"– exigían a los anunciantes de sus novelas que le retiraran el apoyo financiero: "Existe en nuestro país una organización secreta y extraña a la tradición argentina, verdadera peña de magnates, señores de las finanzas y dueños de orientar o de extraviar la opinión pública (...) El Kahal es omnipotente por sus recursos y por la ciega disciplina de los factores humanos que maneja. Una violenta campaña de pasquines ruge en torno de mi nombre (…). Por poderosos que sean los recursos del Kahal y hábiles sus intrigas, no temo que lleguen a hacerme extranjero en mi patria".En ese libro, el escritor relata una conspiración judía para apoderarse de Buenos Aires. El relato está basado en el modelo conspirativo universal difundido en los "Protocolos de los sabios de Sión", una obra insólita, plagiada y difundida a principios del siglo 20. En la mencionada carta, afirmaba Wast que "los mismos que sostienen con palabra la falsedad de los Protocolos, cada día con hechos nos prueban su verdad".Conocido como "el cura sin hábito", Wast pertenecía a los sectores más reaccionarios de la Iglesia argentina y desempeñó numerosos cargos políticos durante la "década infame"; entre ellos, dirigió la Biblioteca Nacional, fue interventor en Catamarca, ministro de Cultura y ministro de Educación y Justicia del régimen militar instaurado en 1943. Entonces, se prohibió la faena de animales según el ritual judío, se ordenó la clausura de periódicos en idish y numerosos maestros judíos fueron despedidos. Además, instauró la enseñanza del catolicismo como materia obligatoria en las escuelas públicas. Wast abandonó su cargo cuando Argentina cortó relaciones diplomáticas con la Alemania nazi, a fines de la Segunda Guerra Mundial. Sus novelas estuvieron a punto de ser traducidas en Alemania, pero finalmente fueron vetadas por las editoriales nazis por el desenlace "medieval" de aquellas, por ejemplo, el caso de una joven judía que era redimida de sus pecados por el héroe cristiano. El nazismo no podía conciliar con este tipo de redenciones. Aval. La propuesta del Inadi cuenta con un antecedente que la avala: el actual director de la Biblioteca Nacional, el sociólogo Horacio González, cambió el nombre de la hemeroteca que homenajeaba a Gustavo Martinez Zuviría. González argumentó así el cambio: "El prolífico escritor Martínez Zuviría fue durante un cuarto de siglo director de la Biblioteca Nacional y, durante todo ese período, impartió vehementes opiniones militantes de carácter discriminatorio. El máximo tótem del antisemitismo argentino, expuesto como señal conmemorativa, ofende a quienes buscan de todas las formas posibles los nuevos cimientos para reconstruir una democracia avanzada, igualitaria y no discriminativa en la Argentina".La propuesta del Inadi generó un interesante debate, que movilizó también al nieto del escritor. En este diario, éste definió como injusta y sorprendente la propuesta, ya que, según él, no se conoce autoridad moral alguna que pueda afirmar la condición de antisemita de su abuelo. Más aun, de acuerdo al nieto, en las obras El Kahal y Oro , no hay "ni una sola palabra insultante hacia el pueblo hebreo".Yo sí sé quién fue Hugo Wast y por eso apoyo la reflexiva, justa, necesaria y pendiente demanda del Inadi. Con este tipo de acciones, se crean y recrean los cimientos de una democracia avanzada, libre, igualitaria y sin discriminaciones.