Ya no alcanza con la igualdad de oportunidades
Argentina transita un camino dual: muestra índices de crecimiento macroeconómicos, pero se mantiene la desigualdad social. La pobreza sigue siendo alarmante. Dante Rossi.
Argentina transita por un camino dual: muestra índices de crecimiento macroeconómicos importantes, pero se mantiene la desigualdad social y la pobreza sigue siendo alarmante.
Nuestro país perdió, a partir de 1989, la movilidad social ascendente, que era ejemplo de una nación en movimiento. Es necesario poner a partir de ahora el énfasis en el concepto de igualdad, de justicia, para que la democracia reconquistada en 1983 empiece a generar soluciones para los que menos tienen. Para esto, la educación pública y de calidad, garantizada por el Estado, es fundamental.
Las diferencias entre la educación pública y privada, que hoy existen fundamentalmente en las ciudades más grandes, tienen que ser un elemento de profunda preocupación, a 28 años de haber recuperado la democracia.
Pierre Rosanvallon, en La Nueva Cuestión Social , expresa con claridad que "El Estado -providencia ya no puede ser únicamente un distribuidor de subsidios y un administrador de reglas universales. Debe convertirse en un Estado-servicio". Concluye diciendo que "la meta, en efecto, es dar a cada uno los medios específicos de modificar el curso de una vida, de superar una ruptura, de prever un problema".
Me permito transcribir un párrafo del libro Repensar la justicia social contra el mito de la igualdad de oportunidades , de Francois Dubet, en el que se expresa magistralmente cómo el concepto liso y llano de igualdad de oportunidades ha quedado obsoleto en materia de educación. Dice Dubet: "No sólo la medida de los ingresos ignora generalmente los patrimonios (y no es lo mismo pagar un alquiler que ser propietario) sino que las desigualdades reales son producidas por la acumulación de pequeñas desigualdades que acaban por crear diferencias mucho más considerables que las meras diferencias de ingresos. Nada muestra mejor este proceso que la formación de las desigualdades escolares. La parte de esta desigualdad que se debe a desigualdades iniciales (por ejemplo, al medio social de los padres) es a la vez precoz y relativamente débil cuando se mide el rendimiento de alumnos muy jóvenes. Pero, a medida que se avanza en la currícula, estas desigualdades no dejan de profundizarse. Se sabe que la concertación de los alumnos más débiles en las mismas clases y en las mismas escuelas acentúa su debilidad relativa. Se sabe también que los maestros son menos optimistas con respecto a estos alumnos y que, como sus padres son menos ambiciosos y menos informados, las desigualdades se acentúan aún más. Las familias modestas utilizan menos recursos educativos no escolares susceptibles de producir diferencias en los rendimientos escolares (visitas al museo, juegos educativos, turismo cultural, etc.) y, al final del recorrido escolar, las pequeñas desigualdades se han transformado en grandes desigualdades escolares".Si bien esta realidad está planteada para Francia, es claramente aplicable a nuestra sociedad.La igualdad de oportunidades no significa que el Estado brinde solamente la posibilidad del ingreso de los alumnos sin costo a la educación, y que se desentienda de lo demás. Hace falta la mano del Estado en cada uno de los momentos de la educación.A partir del gobierno de Hipólito Yrigoyen el guardapolvo blanco se constituyó en el signo más evidente de una educación para todos, sin distinción de situaciones económicas.Hoy, hacen falta en los colegios y escuelas públicas más bibliotecas, más tecnología al alcance de los chicos, más gabinetes psicopedagógicos, más profesores de idiomas, más visitas guiadas, más comunicación con las instituciones de la sociedad, más profesores de informática, más contención y, fundamentalmente, muchísima vocación docente como garantía de la constitución de una sociedad más justa y con más posibilidades.
*Subsecretario de Tránsito de la Municipalidad de Córdoba.

