Volver a los superávits
Aunque se quiera justificar la caída de las exportaciones como consecuencia de la crisis mundial, el declive se vincula con medidas internas.Gustavo Scarpetta.
Si algo caracterizó a la economía argentina en la década pasada fueron los superávits fiscal y comercial. Se gastaba menos de lo que se recaudaba y se vendía al exterior más de lo que se importaba. Un tercer elemento esencial era un dólar competitivo. Tenía una doble función en el comercio internacional: promover las exportaciones argentinas al mundo y proteger la industria de las importaciones. Esas exportaciones fuertes generaban también una gran recaudación en concepto de derechos de exportación que tenían un volumen muy similar que el del superávit fiscal. Este panorama tenía algunos puntos críticos como desinversión energética, falta de infraestructura e inflación de ocho por ciento –que ahora parece baja– pero que erosiona los precios relativos, y desemboca en la realidad actual. La inversión extranjera directa era también un punto débil, aunque esos dólares no eran tan necesarios porque el Gobierno tenía superávit y no le interesaba atraer a los capitales globales que viajaron preferentemente hacia Brasil, Chile, Colombia y Perú. En el mundo. El mundo atraviesa tiempos de crisis. En Estados Unidos se habló de abismo fiscal ante la discusión entre republicanos y demócratas para instrumentar el nuevo sistema impositivo. La discusión estuvo orientada a la reducción de gastos y aumentos de impuestos, que los llevaría a menor crecimiento o incluso a una recesión si no se hubiera llegado a un acuerdo. La Unión Europea se desvela por su situación fiscal. Ajuste tras ajuste, la receta delineada por Alemania busca disminuir los gastos públicos a través de aumento de impuestos y reducción de empleos. La canciller alemana, Angela Merkel, anunció que 2013 será aun más dificultoso y pidió paciencia. Alemania tiene la tasa de desempleo más baja desde la reunificación. En cambio, otros países como España, superan los números de desempleados en cada medición. El caso argentino. El mantenimiento del superávit comercial argentino no se produce en un contexto de fuertes exportaciones y crecimiento, sino mediante la obstrucción severa a las importaciones que inevitablemente dificulta las ventas al exterior. Con el tipo de cambio actual, Argentina tendría déficit comercial. Las medidas para dificultar las importaciones permitieron mantener el superávit, aunque a un alto costo que se refleja por dos vías: dificultad para el ingreso de insumos para la producción, incluso de bienes exportables; y caída de la importación de bienes de capital para nuevas inversiones. Aunque se quiera justificar la caída de las exportaciones como consecuencia de la crisis mundial, el declive está vinculado con medidas internas. Los principales mercados compradores de mercaderías argentinas–China, Brasil, Chile– crecieron. Sus compras se mantuvieron. La caída del tres por ciento de las exportaciones nacionales obedece entonces a otros factores. Sería importante volver a un superávit comercial real. Países como Japón, Nueva Zelanda y Chile pasaron a niveles avanzados de desarrollo mediante políticas agresivas de ventas de sus bienes en todo el mundo. Es difícil imaginar un modelo exitoso sin una política fuerte de exportaciones.Luego puede discutirse cómo se distribuyen los beneficios de ese modelo, aunque esa es probablemente otra parte del modelo por seguir.
*Contador, docente de la UNC y la UCC

