Volver a las fuentes
Quienes estamos en la universidad vivimos los efectos de esta crisis en la gran deserción durante los dos primeros años por falta de conocimientos mínimos para sostenerse en el sistema universitario.
Todos hemos escuchado sobre la crisis de la escuela media y estamos de acuerdo en tratar de resolverlo. La escuela media debe preparar para el trabajo y para el ingreso a los estudios superiores.
Quienes estamos en la universidad vivimos los efectos de esta crisis en la gran deserción durante los dos primeros años, por falta de conocimientos mínimos para sostenerse en el sistema universitario.
En la vida del trabajo se encuentra el mismo problema.
La ley 1.420 –la gran Ley de Educación Básica Universal– tardó más de medio siglo en terminar de cumplir su principal objetivo.
Hoy no contamos con tanto tiempo. En el mundo, acaba de desatarse una nueva revolución industrial basada en la innovación científica-tecnológica-organizativa y fundada en la digitalización de la manufactura.
Esto requiere capacidades específicas que pueden ser logradas en países como el nuestro en períodos breves de tiempo. Por ejemplo: Long Beach, en California, logró mejorar en matemáticas superiores un 50 por ciento en un período de seis años.
Herramientas
Una mejora similar nos colocaría al nivel de los mejores países de Europa. Las herramientas para lograr buenos resultados en educación están probadas en estudios comparados internacionales, como el Informe McKinsey, y muchas de ellas fueron consensuadas en el Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba e incorporadas como metas a la nueva Ley de Educación de la provincia de Córdoba.
Sin embargo, es necesario la incorporación de nuevas herramientas, más complejas y sugeridas para países como Argentina por los estudios internacionales, como son la capacitación planificada centralizadamente de los docentes, en esta primera etapa, y luego, la formación en grados de licenciatura universitaria para todos los docentes, teniendo en cuenta que la calidad de sus conocimientos es el techo de la calidad de la educación brindada.
Esto podría lograrse si se da a la Universidad Provincial de Córdoba un carácter de universidad pedagógica y, por medio de subsedes en el interior y técnicas de educación a distancia, se forma universitariamente a los miles de docentes de la provincia.
Completando la máxima de don Amadeo Sabattini, de “escuelas para toda la provincia” a “universidad para toda la provincia”.
Por otro lado, para mantener y profundizar los cambios necesarios, es recomendable un organismo con liderazgo estratégico, que supere los cortos períodos de liderazgo político en nuestro país, con suficiente autonomía para tomar decisiones de políticas educativas en tiempo y forma, con eficiencia, eficacia y transparencia, libre de presiones políticas y gremiales.
En Uruguay, esta función la cumple la Agencia Nacional de Educación Pública, autónoma del Ministerio de Educación y del Poder Ejecutivo en general, y con participación en la conducción de la sociedad civil.
Ejemplos por seguir
En nuestro país, tenemos antecedentes similares, empezando con las pioneras Juntas Protectoras de Escuelas en cada distrito escolar de Córdoba, generadas por el gobernador Juan Bautista Bustos en 1822 y precursoras de los consejos escolares presentes en cada distrito del país, compuestos por cinco padres de alumnos, que comenzaron a funcionar en todo el territorio nacional en 1884 y fueron disueltas en 1968.
También es precursora del Consejo Nacional de Educación, con similares funciones a nivel nacional, fundado en 1881 y suprimido en 1978.
Siguiendo con los ejemplos de nuestro país, el principal liderazgo estratégico que tuvo éxito fue la alianza entre padres y docentes, que durante 70 años nos permitió ser ejemplo latinoamericano en educación.
Por todo esto, sugiero volver a las fuentes:
Crear un Consejo Provincial de Educación y los consejos escolares por distrito, independientes del Ministerio de Educación, que sean responsables del seguimiento de la calidad e inclusión educativa, del cumplimiento de las metas incluidas en la ley, de proponer a la Legislatura nuevos cambios en la ley para adaptarla a las cambiantes realidades de la educación, y asignar a todo esto recursos específicos destinados en el presupuesto del Consejo.
Las autoridades –en gran parte de la sociedad civil, como en el viejo Consejo– deberían ser elegidas por períodos que no coincidan con los gubernamentales y contar con acuerdo de la Legislatura.
Soy optimista respecto del futuro de la educación de nuestro país, si logramos, como dije, volver a las fuentes, con una escuela de calidad para todos, basada en un fuerte apoyo y control por parte de la sociedad civil.
*Académico de número de la Academia Nacional de Educación, exrector de la UNC.

