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Volver a creer

Los vecinos no pueden creer en la política como herramienta transformadora cuando siguen viendo la misma película, con distintos actores pero con el mismo guión. Alejandra Ferrero.

10 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Alejandra Ferrero (Vicepresidenta Comité Provincia de la Juventud Radical)
Volver a creer

Ya muy próximos al final del año, debemos tener presente un conjunto de reflexiones para que gocemos de la oportunidad de aprender, de crecer como sociedad y no volver a tropezar con la misma piedra en 2011, repitiendo viejos errores. La gente todavía no termina de asimilar los aumentos de la canasta navideña, producto de una inflación incesante y negada cada vez con más firmeza desde el Gobierno nacional, que debe digerir también algunos números e iniciativas de la Provincia, que constituyen una burla a la situación de pobreza y vulnerabilidad que existe en la actualidad. Gastos descomunales. El gobernador Juan Schiaretti continúa en forma silenciosa destinando partidas millonarias a construcciones que cree útiles e imperiosas. ¿Se pueden gastar 31 millones de pesos en la compra de dos helicópteros; 440 millones en la construcción del Centro Cívico del Bicentenario; 150 mil pesos mensuales en alquileres provisorios; otros tantos millones en la construcción de un parque temático, y mucho más en la compra de nuevos predios para las comisarías, mientras no se arregla el gravísimo problema educativo, que necesita de refacciones y mejoras edilicias por montos muy menores a los mencionados? ¿Podemos continuar con los privilegios materializados ahora en concursos por cargos públicos; con castillos y construcciones, gastando y gastando, mientras los comedores piden a gritos un aumento de su presupuesto que se traduzca en una ayuda que no llega, ya que se encuentran en un escalón muy por debajo en la escalera de prioridades? Resistir y creer. Evidentemente, los más necesitados ya conocen lo que es resistir y esperar al tratar de acceder a una vivienda o a un crédito flexible que les permita concretar el sueño de una casa propia; o brindarles a sus hijos una educación que sea el trampolín de un ascenso social que les devuelva la dignidad que sus padres no tuvieron; o cumplir como ciudadanos con el pago religioso del conjunto de impuestos mensuales que pesan sobre sus hombros, aun cuando eso implique no llegar a fin de mes. Y así sobreviven generaciones y generaciones, luchando por mejorar su calidad de vida, sintiendo impotencia al tomar conocimiento de los 440 mil pesos mensuales que el Gobierno de Schiaretti gasta en fondos reservados. ¡Cuántas necesidades cubriríamos si cambiáramos su destino!Difícilmente puedan estos vecinos creer en la política como herramienta transformadora, cuando siguen viendo la misma película durante años y años, con distintos actores pero con el mismo guión. Difícilmente puedan volver a tener esperanzas con años de promesas incumplidas, con años de asistencialismo barato, que los termina dejando en el mismo lugar desde donde empezaron a creer.Creo firmemente que una Argentina más justa, con una sociedad más activamente involucrada, es posible, pero esta transformación requiere de todos los actores sociales y necesita de la sensibilidad y participación de todos. Unidos, podremos corregir la falta de igualdad y de compromiso actual.