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Vivekananda y Walt Whitman

Para cualquiera de los dos pensadores, si el hombre mira y no encuentra a dios y sí al amor, está encontrando a Dios.

04 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Watt*
Vivekananda y Walt Whitman

Vivekananda murió el viernes 4 de julio de 1902. "No llegaré a los 40" –exclamó a los 39–, y cumplió. Después de caminar por la India y China, desde Tokio llegó hasta los Estados Unidos para asistir al Parlamento de las Religiones que el cardenal Gibbons inauguraba en Chicago. Es lamentable que no llegaran a conocerse allí con Walt Whitman (1819-1892), quien estuvo en dicho Parlamento y que también caminó mucho en su vida. Vivekananda hubiera quedado encantado con el pensamiento del americano sobre el viaje del Yo en sucesivas reencarnaciones. Para los psicólogos conductistas de América, el cuerpo es importante en la conquista de la salud y del poder. Ello para Vivekananda es indignante. Walt Whitman viaja desde el tacto de su cuerpo hacia el interior de su espíritu. Los indios desde su interior regulan todas sus funciones. En conclusión, para ambos pensadores, en Oriente como en Occidente, cualquiera sea el hombre, si cuando mira en su interior no encuentra a Dios, encontrará el amor, que también es Dios. Pero ¿y la prostituta que en aquella esquina sonríe a los autos que pasan? Allí corresponde ver si se trata de un comportamiento que eligió o si tuvo que hacerlo. ¿Y el transexual? Si el tiempo retrocediese, ¿volvería a viajar a un país lejano para recibir ese tratamiento riesgoso con el objetivo de ser lo que siempre anheló ser? Para Whitman, todo espíritu, si al mirar a su interior (oscuro e incomprensible para la mayoría) encuentra en el fondo de su alma el amor, entonces lo merece. En suma, Whitman, incomprendido que se adelantó en sus libros un siglo y medio, escucha y ve a Dios en cada cosa y poco importa que no lo comprenda, porque en el rostro de los hombres y de las mujeres ve a Dios. Vivekananda también ve y escucha a Dios todos los días, porque la mejor de todas las religiones consiste en ver a Dios en su casa, recibiendo a seis o doce ciegos, a enfermos, a hambrientos, para darles de comer, para cuidarlos, porque "sólo adora a Dios el que sirve a todos los hombres". * Periodista.