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Una sociedad dividida

Sólo mediante el intercambio de ideas se podrá lograr la unidad de nuestro pueblo, lo único que nos puede llevar a construir una nación próspera. Raúl Cima.

11 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
Raúl Cima ( Psicólogo social).
Una sociedad dividida

Pretendo en esta nota difundir una lamentable y dolorosa observación personal sobre un hecho grave que está ocurriendo en nuestra sociedad.

Me refiero concretamente a la clara división entre dos posiciones políticas antagónicas que está adoptando la gente: unos a favor del Gobierno nacional y otros en contra.

Los que avalan al Gobierno se manifiestan muy de acuerdo y firmes en la defensa de todo “el modelo” político-económico instaurado. Aceptan sin crítica cada uno de los pasos que se instrumentan y los consideran lo más progresista que hoy puede proponerse.

Por el otro lado, la gente que está desconforme y critica algunas políticas por considerarlas improvisaciones, que no ven que se cumpla con el pretendido lema de ser un gobierno democrático nacional y popular, y señalan hechos de corrupción y autoritarismo, expresan que, cuando hablan con la otra parte, aunque sean amigos o familiares, se topan con una gran cerrazón y fundamentalismo, por lo que se produce un “cortocircuito” que lleva a un enfriamiento y distanciamiento de las relaciones.

Asimismo, observo que la reacción masiva de protesta y disconformismo realizada el pasado 13 de septiembre no sólo no fue tenida en cuenta por parte del Gobierno y sus seguidores, para rever y/o reformular algunas de las políticas públicas cuestionadas, sino que se critica y desvaloriza dicha expresión social.

Todo lo cual me lleva a considerar que se produjo una seria fractura en la sociedad, que difiere mucho de las acostumbradas disputas entre simpatizantes de distintos partidos políticos de otras épocas. En este caso, se ha llegado a una marcada animadversión, oposición, enfrentamiento y hasta muestras de agresión.

Lo que más me preocupa de una sociedad que no se ha destacado nunca por su integración en una definida identidad nacional es que pueda llegar a hechos extremos para nada felices.

Pretendo simplemente dejar planteado el tema a fin de invitar a la reflexión y al diálogo que flexibilice las posiciones.

Sólo mediante el intercambio de ideas y sin enfrentamientos se podrá lograr la unidad de nuestro pueblo, lo único que nos puede llevar a construir una nación próspera con paz, justicia, trabajo, solidaridad y bienestar para todos sus integrantes.