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Una buena oportunidad

La opción es ser realistas. El pastor Martin Luther King condenó enérgicamente el “silencio de los buenos”, o sea, el mirar para otro lado ante los problemas. Daniel E. Annone.

08 de enero de 2013 a las 12:01 a. m.
Daniel E. Annone | Pastor evangélico. Miembro del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz)
Una buena oportunidad

Estamos en el comienzo de un nuevo año con mucha esperanza. Por más que existan astrólogos, adivinos y comerciantes que pronostican el futuro, sólo Dios sabe lo que realmente acontecerá. Es verdad que hubo profetas que anunciaron lo que iba a pasar, pero solamente se cumplieron aquellas profecías que fueron revelación divina. El hombre imagina, Dios conoce el futuro.

En estos días, los optimistas han levantado sus burbujeantes copas, celebrando por anticipado un año maravilloso. Por su parte, los pesimistas reafirman que todo seguirá igual y creen que el mundo no tiene remedio. Violencia, inseguridad, corrupción e impunidad son vistas como una constante imposible de vencer.

Mónica Nizzardo, de la ONG Salvemos al Fútbol, bajó los brazos con gran frustración ante tanta corrupción y violencia. Hasta el actor Ricardo Darín, protagonista de El secreto de sus ojos , se mostró muy decepcionado ante los enriquecimientos injustificables.

Frente al panorama desolador que nos toca vivir ¿qué hacer? Podemos adherirnos al bloque de los optimistas, no analizar la situación y ver el futuro color de rosa como ciegos ante la cruda realidad. O, por el contrario, deprimirnos ante la situación de un mundo violento y mentiroso en el que la democracia es una simple excusa para los pillos y violentos que siempre parecen triunfar.

No me siento optimista ni pesimista ante la realidad. Está claro que no podemos esconderla debajo de la alfombra. La vemos, la conocemos, la vivimos, la experimentamos, la sufrimos. Es necesario tomar una actitud que permita, dentro de lo posible, revertir la situación.

Nos queda la opción de ser realistas y actuar en consecuencia. El pastor Martin Luther King condenó enérgicamente el “silencio de los buenos”, o sea, el mirar para otro lado ante los problemas. Teresa de Calcuta afirmó: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.

Sabemos que el presente es el resultado de nuestras acciones del pasado. Lo que hicimos ayer influye poderosamente hoy.

Quien ayer no estudió, vivió sin códigos morales, se entregó al alcohol y a las drogas o incursionó en el delito, probablemente tenga hoy un lamentable presente. Por el contrario, un honroso ayer proporciona un seguro y feliz presente.

El comienzo de este nuevo año es una buena oportunidad para hacer el bien. Para sentir que la sociedad necesita personas que luchen firmemente contra todo tipo de corrupción o pecado.

Es una oportunidad para reafirmar el principio de participación ciudadana. Apoyar todo emprendimiento que ayude a reducir la pobreza. Trabajar por menos excluidos, menos delitos, menos injusticias; ser actores involucrados en obras de bien.

Mirar para otro lado y recluirse dentro de sí mismo es un acto de cobardía. El mundo nos necesita, requiere de nuestra valiente participación. Definitivamente necesitamos ser protagonistas activos para lograr un mundo mejor.

El presente es hoy y es una buena oportunidad para asegurar el futuro.