Un problema con solución que el Gobierno elige esconder
Cuatro de cada 10 niños de hasta 17 años viven en condiciones de pobreza, lo que da un total de casi cinco millones de personas.
Décadas de despreocupación, combinadas con el sostenimiento de una lógica clientelar como política hacia los sectores humildes, hacen que hoy tengamos cifras alarmantes a nivel nacional y provincial que demuestran la urgencia de implementar medidas de fondo que cambien la cultura clientelar por una cultura del trabajo, y dar solución a esta angustiante problemática social.
La pobreza tiene cara de niño. Los datos del Centro de Investigación y Participación en Políticas Económicas y Sociales (Cippes) ponen de manifiesto una realidad que vivimos día a día en nuestros barrios. Del último informe, surge que son 10,7 millones de personas las que viven en condiciones de pobreza, de las cuales el 47 por ciento son niños y adolescentes.
Esto es más grave si analizamos que cuatro de cada 10 niños de hasta 17 años viven en condiciones de pobreza, lo que da un total de casi cinco millones de personas.
El modelo nacional y popular que dice pivotear sobre la justicia social no se condice con la realidad de los barrios, si tenemos en cuenta que el 37,4 por ciento de los niños nacidos en la última década son pobres, engrosando el doloroso número de 2,8 millones de niños que en nuestro país sufren la pobreza como realidad cotidiana.
Un modelo que fracasó. Estos datos dan cuenta del fracaso de las políticas sociales que no han modificado la pobreza estructural, incluso llegando a mantener los valores que existían en la década de 1990. A pesar del enorme crecimiento económico, este no logró traducirse en un desarrollo que incluya a los sectores más vulnerables.
Un problema con solución. Debemos dejar de mentir en los números e implementar una política de manera urgente, que rescate y ponga en el centro de la escena a estos jóvenes que hoy se encuentran sin herramientas para luchar contra el flagelo de la pobreza.
Debemos realizar, en los barrios, centros que convoquen a la participación y entusiasmen a miles de jóvenes con una nueva cultura del trabajo que les permita desarrollarse con dignidad, eliminando desde el Estado aquellos mecanismos extorsivos que muchas veces terminan sosteniendo la pobreza en lugar de combatirla.
El futuro se juega hoy. Desde el Movimiento Barrios de Pie exigimos, tanto al Gobierno provincial como al Gobierno nacional, que cambien sus prioridades y dejen de destinar millones y millones de nuestra economía al sostenimiento de estructuras clientelares, maquilladas con costosa publicidad y marketing, y reorienten los recursos públicos a verdaderas políticas de inclusión, que combatan la pobreza y rescaten a nuestros jóvenes.
*Mesa de coordinadores del Movimiento Barrios de Pie.

